28/05/2026
Hay un mito que tenemos que romper, mi yogi: que Paschimottanasana se trata de tocarse los pies.
No. No se trata de eso.
Paschimottanasana se trata de alargar la columna, de crear espacio entre cada vértebra, de estirar toda la línea posterior del cuerpo desde los talones hasta la cabeza. Y cuando te obsesionas con coger los pies a toda costa, lo que pasa es que la espalda se redondea por completo, la columna se compacta y pierdes justo lo que la postura te quería dar.
Te comparto el tip que les enseño a mis yoguis y que cambia todo:
En vez de estirar los brazos para agarrar los pies, flexiona las rodillas. Mucho. Tanto como necesites para poder pegar el pecho y el abdomen a los muslos. Abraza los muslos con los brazos y siente cómo el torso queda completamente apoyado, sin espacio entre tu pecho y tus piernas.
Desde ahí, sin permitir que ese espacio se abra, empieza a deslizar los pies hacia adelante muy despacito. En el momento en que sientas que el pecho o el abdomen se empiezan a despegar de los muslos, ahí te quedas. Ese es tu lugar hoy.
Trabaja desde ahí, con paciencia, respirando. Con el tiempo las piernas se van a ir extendiendo solas, sin que el torso se despegue. Y cuando logres llegar con las piernas estiradas y el abdomen pegado a los muslos, ahí sí estarás haciendo Paschimottanasana de verdad.
No es flexibilidad de isquiotibiales lo que estás buscando. Es espacio en tu columna. Y ese espacio solo aparece cuando dejas el ego afuera del mat 🤍
Guarda el reel y cuéntame: ¿tú también te obsesionabas con tocarte los pies?