03/06/2026
Hay algo que nadie te enseña sobre los adolescentes…
Cuando empujan un límite, cuando se enojan, cuando dicen que eres injusto y que no entiendes nada… no te están atacando. Te están probando.
Probando si vas a ceder... si vas a explotar…. si sigues ahí cuando ellos se van a los extremos.
Hoy hablé con un alumno al que cada vez que le ponemos un límite o le pedimos que pare alguna conducta… se enoja. Dice que es injusto. Que no entendemos nada.
Antes eso me molestaba. Quería extinguir ese tipo de respuestas… Que parara… Que aceptara sin chistar mis indicaciones… Que no pusiera resistencia.
Pero no funciona así… Hoy lo entiendo diferente.
Así que hoy le dije: sé que esto que te digo te molesta. Lo entiendo. Y quiero que sepas algo… puedo manejar tu enojo. No me asusta. No me molesta. Te entiendo y te doy tu espacio… y la decisión no ha cambiado.
Eso es ser el faro.
No es ser el adulto que cede para que no haya tormenta… tampoco ser el adulto que explota porque la tormenta lo rebasó. Sino el adulto que se queda… sereno, firme, disponible… mientras la tormenta pasa.
Los adolescentes no necesitan adultos perfectos. Necesitan adultos que no se vayan cuando las cosas se ponen difíciles.
¿Puedes sostener el enojo de alguien que quieres sin ceder ni explotar?
MO