25/01/2018
Toma tu diario vivir –tu dormir, comer, trabajar, tu vida cotidiana– y ponla delante de Dios como una ofrenda. Abrazar lo que Dios hace por ti es lo mejor que puedes hacer para Él. No te acostumbres a la cultura que te rodea tanto que encajas en ella sin darte cuenta. Mejor fija tu atención en Dios. Serás cambiado de adentro hacia fuera. Reconoce fácilmente lo que Él quiere de ti y rápidamente responde en obediencia. Contrariamente a la cultura que te rodea, que siempre te arrastra a su nivel de inmadurez, Dios saca lo mejor de ti y desarrolla una madurez bien formada en ti