08/10/2025
"Tenía un gran control, nunca tuve ese tipo de control en mi vida"
Fueron las palabras con las que Don Larsen recordaría el juego perfecto que lanzó en el juego 5 de la Serie Mundial de 1956, contra los Dodgers, en ese entonces, de Brooklyn.
En ese punto, la Serie se encontraba empatada. Larsen venía de perder el juego 2, en el que tuvo una actuación desastrosa. Pese a que los Yankees le dieron ventaja de seis carreras, él solo pudo lanzar uno y dos tercios, permitiendo seis anotaciones rivales y sin poder terminar el segundo episodio.
Con este antecedente, llegaba al juego 5. Los Yankees anotaron una en el cuarto y otra en el sexto y paralelo a esto, Larsen retiraba uno tras otro a los bateadores de los Dodgers, sin conciencia de que estaba escribiendo historia con sus lanzamientos.
Larsen hizo apenas 97 pitcheos y solo un bateador rival (P*e Wee Reese en el primero), llegó a cuenta de tres bolas. Lo más cerca que estuvieron los Dodgers de embasarse fue en el cuarto inning: Jackie Robinson conectó una fuerte línea por tercera que rebotó en el guante del antesalista, fue recogido por el shortstop y pudieron sacar a Robinson por un paso.
Otra ocasión en la que los Yankees estuvieron cerca de embasarse fue en el sexto: Gil Hodges conectó un largo fly por el center que fue capturado por Mickey Mantle de manera espectacular, de espaldas al batazo.
El último out del juego fue un ponche a Dale Mitchell, un jugador que soló se ponchó en el 3% de sus apariciones al bate, completando una serie de eventos poco probables que culminaron en el único juego perfecto en la historia de las Series Mundiales.