14/10/2015
Sin ánimos de politizar mi opinión, pero en los anaqueles de Venezuela no se consigue la Vinotinto tampoco, a la larga lista le podemos agregar, falta de identidad, falta idea, falta de orden, falta de guebas, en fin falta de futbol y es que desde hace mucho tiempo no veía a una selección tan deslucida.
Hace poco lo comente, hay una sensación de apatía en lo que es el entorno de la selección que llama mucho la atención y para aquellos que amamos este deporte es de mucha preocupación, y cuando hablo del entorno no es solo en el seno interno de la misma sino en el externo también, vemos como todo un país sumergido en incertidumbre se a olvidado de las cosas que causan alegrías también nos hemos olvidado de esos muchachos que se ponen una camiseta para alcanzar un sueño y es que hacen muchas colas para comprar cosas pero no hacen la cola para ir al estadio apoyar a la selección.
Desde ahora a Venezuela la llamare así "La Selección" porque aquella Identidad que nos dio el Profe Richard Páez por allá en el 2001 hoy vemos como a quedado olvidada.
Farías quien siempre estuvo en medio de las críticas y que poco lo dejaron trabajar nos dejó en su proceso de eliminatorias los mejores resultados que hasta ahora hemos cosechado, sin fantasmas del pasado y con ese sueño vivo de que si podemos.
Este ciclo lo iniciamos con un Cachamay sin ambiente y con un palo de agua que tapo o mejor dicho que tomamos de excusa por lo mal que jugo la selección, un pueblo que ni recordó que iniciaba un ciclo mundialista y hoy con un Meridiano que es el único medio que hace eco de la Selección que tuvo el tupe de transmitir el juego de Uruguay Colombia hasta el final y dejar en segundo plano la entrada de los muchachos y el Himno Nacional allá en tierras Brasileras.
Es fácil decir Chita no sirve aunque existan motivos o no, es fácil decir aquel jugador no debe estar, es muy fácil, pero es difícil comprender que tenemos a nuestra Federación sin cabeza y por tanto sin norte, que tenemos a un pueblo que ni bola le para a la selección es difícil señores creer que estamos cerca cuando en realidad estamos lejos pero estamos lejos por que nosotros mismo así lo permitimos al igual como permitimos muchas realidades actuales y no decimos ni hacemos nada, es nuestra realidad, vamos sin rumbo y eso se transmite a todo.
Como siempre he dicho, soy un sonador y esperare a ver nuevamente a la Vinotinto en el anaquel.