09/05/2023
El camino del Zen, es una senda hacia nuestro propio auto conocimiento, hacia tener una percepción más profunda de lo que es nuestra verdadera naturaleza. En nuestro estado de conciencia normal, nuestros pensamientos están condicionados para que nuestro ego consciente no perciba nuestro ser real. Desde que nacemos y comenzamos a interactuar con otros, nos vamos llenando de prejuicios y opiniones tras los cuales vamos dándole significado a la vida, confundiendo a nuestras mentes y nuestros cuerpos, alejándonos de nuestra verdadera naturaleza búdica. En la práctica del Aikido, el zen juega un papel primordial. El Aikido es un constante careo con uno mismo, con lo que pensamos de nosotros, con las limitaciones que nos imponemos… el adversario es uno. La batalla es de uno con uno mismo, el adversario es nuestra propia mente. Los rituales con los que cumplimos para agradecer y disponernos a la lección del día, implican despojarnos de todo aquello que sucede fuera del tatami. La meditación inicial, el trabajo con nuestros sentidos en el “aquí y ahora”, la conciencia del otro, la conciencia en el musubi (unión) que hacemos con uke (el que ataca), la protección para con el otro, la armonización en el trabajo, la belleza de la forma y el espíritu de lo que hacemos…todo va desnudando al ego y nos deja parados frente a nuestra esencia…cada vez más fácil, más constante, a través de la práctica. Nuestros cerebros adoptan nuevos caminos y ganamos nuevas visiones. Reaccionamos distinto, sentimos distinto, nos olvidamos del ser… y como diría el maestro Zen Dogen : “…olvidarse del ser es estar iluminado por todas las cosas”. # sh*toryu