23/08/2026
¡Hola a toda la gran familia del Newcom! Hoy quiero tomarme un momento para compartir con ustedes una reflexión que me viene dando vueltas en la cabeza y que considero urgente poner sobre la mesa.
Como muchos saben, pusimos el alma para que este deporte diera sus primeros pasos en Maldonado allá por el 2018.
El Newcom llegó a nuestras vidas como un vendaval de salud, de abrazos y de encuentros. Pero hoy, a unos cuantos años de ese inicio, veo con muchísima preocupación cómo la obsesión por competir, ganar, figurar y viajar a cualquier precio está desvirtuando lo más lindo que teníamos.
El n**o principal de este conflicto es que se ha instalado la idea de que la única forma válida de estar en el Newcom es compitiendo. Todos quieren estar en el plantel competitivo, todos quieren viajar y figurar, sin detenerse a pensar en lo que realmente implica ese camino.
La alta competencia no es solo entrar a la cancha a jugar; exige sacrificios enormes de tiempo, un desgaste físico estricto, recursos económicos importantes para bancar los viajes y, sobre todo, aceptar las lógicas de un rendimiento donde no todos tienen las mismas posibilidades físicas o técnicas en esta etapa de la vida.
Por querer meter a todo el mundo a la fuerza en esa bolsa competitiva, terminamos desvalorizando el espacio RECREATIVO. Y quiero cortar de raíz con un prejuicio horrible que repiten quienes solo miran el podio: dicen que jugar recreativo es no saberse las reglas, jugar a cualquier cosa, no usar árbitro y no llevar tanteador.
¡Qué equivocados están!
Quienes elegimos lo recreativo respetamos el reglamento a rajatabla porque nos cuida el cuerpo, nos encanta mirar el tanteador y nos tomamos el juego muy en serio.
La verdadera diferencia entre lo recreativo y lo competitivo no está en la seriedad del juego, sino en el propósito. Mientras el competitivo se enfoca en el resultado puro, el recreativo sitúa su dignidad y su valor en la salud, la inclusión y el disfrute del proceso.
Se trata de una cuestión de respeto para el jugador recreativo.
No somos "el descarte" de la competencia ni un escalón inferior; somos deportistas con objetivos diferentes que merecemos exactamente la misma dignidad, el mismo espacio y los mismos recursos de entrenamiento.
El error del compañero en la cancha recreativa no se vive con la tensión del alta competencia; se abraza con una sonrisa y se sigue adelante.
Aquí hay un tema de fondo que muchos dirigentes y entrenadores olvidan: los manuales de gestión deportiva explican que para tener una punta de pirámide competitiva que viaje y gane trofeos, primero se necesita una base recreativa gigante que la sostenga. Son los jugadores recreativos los que llenan las canchas, dinamizan las instituciones y hacen que un deporte sea masivo y visible.
De esa enorme base social, naturalmente saldrán unos pocos que tengan las ganas, el tiempo y las posibilidades reales de asumir los sacrificios de la élite.
Pero para que esa punta exista, hay que respetar y cuidar la base.
Me duele profundamente cuando menosprecian el espacio social diciendo que es "un club de señoras que solo van a bailar, comer y pasar el rato". Es un comentario despectivo y cargado de ignorancia.
El Newcom recreativo tiene un compromiso físico y ético enorme, con el enorme agregado de que pone el corazón en la convivencia humana.
No caigamos en el error histórico de pensar que el Newcom es un "vóley menor" o una deformación de otro deporte. La historia demuestra que el Newcomb ball lo inventó una profesora llamada Clara Gregory Baer en 1895 con sus propias reglas y su propia identidad, de forma paralela e independiente del vóley. Nació libre y nació con un fin social.
Por todo esto, sigo y seguiré defendiendo el Newcom recreativo y social. Porque el verdadero triunfo de este deporte no se mide en los kilómetros que viajamos ni en las medallas que acumulamos. El verdadero marcador que importa es el de la calidad de vida, el respeto mutuo y los lazos humanos que salvamos fuera de la cancha.
¡Nadie sobra en esta etapa de la vida! En el Recreativo jugamos todos, nadie se queda en el banco.
Y tu que opinas??
Los leo en los comentarios.
Lic. Valeria Acosta Larrosa