08/31/2026
Hay imágenes que aparecen durante un capullo y se quedan conmigo mucho después de que el fuego termina.
Esta fue una de ellas.
La vela roja representaba el dolor y la rabia que habían aparecido dentro de un linaje femenino.
En determinado momento, su mecha se apagó.
Arriba ya no había fuego.
Pero debajo de la vela… seguía ardiendo.
Y después ocurrió algo todavía más simbólico: aquel mismo fuego que permanecía abajo terminó volviendo a encenderla.
Mientras observaba el movimiento pensé en esas historias familiares que aparentemente quedaron atrás.
La nueva generación no estuvo allí.
No protagonizó aquel dolor.
Quizá ni siquiera conoce completamente lo sucedido.
Y, sin embargo, algunas huellas pueden continuar apareciendo en la forma de relacionarnos, en nuestros silencios, en ciertas reacciones, en dolores que parecen demasiado grandes para aquello que está ocurriendo en el presente.
Como aquella vela:
arriba parecía haberse apagado, pero algo continuaba ardiendo debajo.
Dentro de El Arte de Tejer Capullos, observo el fuego como un lenguaje simbólico. No necesito convertir cada llama en una sentencia. Me interesa escuchar qué imagen está ofreciendo el proceso.
Y aquella imagen me habló profundamente.
Quizá algunas emociones no desaparecen solamente porque dejamos de hablar de ellas.
A veces necesitan ser reconocidas, nombradas y colocadas dentro de la historia a la que pertenecen.
No para vivir mirando hacia atrás.
Sino para que quienes vienen después puedan mirar hacia adelante con un poco más de espacio.
Porque honrar a quienes estuvieron antes no significa tener que seguir ardiendo de la misma manera.
Con cariño,
La Tejedora — Raven Blue Witch 🌙🦋