05/27/2026
Estar rodeados de niños es volver a recordar lo que verdaderamente importa en la vida.
Para un niño no hay lugar más divertido que otro niño. No hay juguete, museo o plan que se compare con esa conexión entre iguales, con alguien con quien simplemente puedan jugar, imaginar y existir.
A veces creemos que los niños necesitan pasar muchísimo tiempo con nosotros, pero en verdad los niños necesitan de niños. Así como nosotros necesitamos amigos, pares, personas capaces de vernos y conectar con quienes somos hoy.
De adultos tenemos que aprender a proveernos eso nosotros mismos. Buscar nuestro círculo. Nuestra tribu. Personas con quienes podamos descansar de tener que aparentar.
Este viaje fue sencillo.
Fue verlos jugar 24/7.
Fue descansar mientras ellos jugaban.
Las salidas al zoo o al museo eran un extra.
Y también fue de conversaciones con mi hermano, de reírnos y filosofar sobre la vida.
En una conversación, él, como médico que constantemente ve personas luchando por vivir, me dijo algo que se me quedó grabado:
“Cuando una persona recibe un diagnóstico de cáncer, vuelve a disfrutar por instantes… pero luego esa posibilidad de morir vuelve a aparecer en su mente. Vivir sin que ese pensamiento te persiga constantemente ya es éxito.”
Vivir como vivimos.
Poder jugar.
Reírnos.
Tener gente.
Tener salud hoy.
Eso ya es muchísimo más de lo que solemos reconocer.
Yo, por mi parte, paso gran parte de mi vida acompañando personas en sus procesos, viendo a otros enfrentar sus dolores, sus vacíos, sus preguntas y sus ganas de convertirse en mejores personas.
Por lo tanto se que cada quien tiene su batalla.
Cada quien tiene algo que quiere lograr y todavía no sabe cómo.
(Sigue en comments)