12/14/2025
Lo he vuelto a mirar como hago últimamente:
con la certeza de saber que no me equivoqué.
Y he vuelto a pensar:
qué suerte la mía.
Si no te hubiese conocido, me habría perdido todo esto.
La vida. La calma.
Las risas. Las ganas.
Tú no me salvaste.
Me hiciste salvarme y querer quedarme.
Y eso... Eso lo cambia todo.
No dijiste que me ibas a cuidar.
Lo hiciste.
No me lo prometiste.
Me lo demostraste.
No dijiste que ibas a estar.
Estuviste. Y te quedaste.
Y así es como el amor, contigo, empezó a ser otra cosa.
En un mundo lleno de opciones, fuiste (y eres) mi única certeza.
Después de muchos años he aprendido que el amor no es entenderlo todo.
Es no dejar de intentarlo.
No es ir detrás. Ni delante.
Es ir al lado.
Es mirarse con admiración después de años.
Es hacer siempre un hueco para el otro.
Es repetir lo mismo y que te siga gustando.
Es estar dispuestos a que la relación suponga un cambio para ambos.
Y no tenerle miedo a eso.
Es mirarse de reojo, cualquier día, y seguir pensando: qué suerte la mía.
¿Las almas destinadas a estar juntas se conocen por accidente?
Puede ser.
Supongo que cruzarnos fue cuestión de suerte.
Pero lo que tenemos hoy ya nada tiene que ver con el azar.
Llegar hasta aquí es la consecuencia de habernos elegido todas las veces.
Qué bonito es volver a ti.
Cada día. Una y otra vez.
Gracias por todo aquello que encontré (y encuentro) en tus ojos.
Feliz primer aniversario amor de vida🤍