04/05/2026
El día que el amor resultó más fuerte.
Muy de mañana, el sepulcro está vacío. Jesús sale al encuentro de María, que llora. No la reconoce al principio. Pero cuando la llama por su nombre, ella sabe: ¡Raboni! (Maestro). Jesucristo no resucitó para mostrarse poderoso, resucitó para mostrarse presente.
Jesucristo no está en una tumba, está en tus lágrimas, en tu incertidumbre, en tu casa. La resurrección no es un dogma que repites, es una persona que habita en ti. Por eso, la pregunta no es "¿Crees que Jesús resucitó?" si no "¿Vives como si Jesucristo estuviera dentro de ti?"
Esta semana que termina y la que empieza, recuerda: Jesucristo no está mu**to. Y si Él vive en ti, nada de lo que hoy te duele tiene la última palabra.