11/21/2025
La enseñanza más importante del aikido no está en como derribar a alguien más grande y fuerte, o en como retorcer la muñeca para causar dolor.
La enseñanza más grande del aikido está en el autocontrol, aprender a dominar el propio carácter y no responder impulsivamente.
Aprender a no reaccionar ante una provocación, a mantener la calma frente a una agresión, a dejar pasar sin perturbar nuestro espíritu, a ser inmutable ante la adversidad. Eso enseña el aikido.
Por eso podemos practicar la filosofía del aiki fuera del dojo: en la fila del supermercado que no avanza, en una junta de trabajo que pudo haber sido un mail, en el trato con un cliente difícil, en el tránsito ante el imprudente que se mete o que no cede el paso, etc.
Cada situación de la vida es una oportunidad para ejercitarnos en la aceptación, la no violencia, la calma y el autocontrol.
Usar el aikido en la calle no significa, entonces, hacer un shihonage o un kotegaeshi a una persona que nos ha molestado o insultado. Significa aprender a lidiar con un mal jefe, o tratar con paciencia a un cliente enojado, mantener la calma en un día de tráfico pesado, o ser amable con el mesero que se equivocó al traer nuestra orden. Eso también es aikido.
El aiki se practica así todos los días, a cada instante y no solo la hora y media que estamos en el dojo.