01/06/2024
📢Endrick y 'Las 'Venas Abiertas de América Latina'📢
➡ El enfoque sobre la despedida de Endrick se ha centrado en su emotividad... pero a mi ha recordado la tesis de Eduardo Galeano y su libro las ‘Venas Abiertas de América Latina’.
Un diagnóstico válido también para entender el fútbol globalizado de hoy en día.
💡Cuando Eduardo Galeano escribió ‘Las Venas Abiertas de América Latina’ en 1971, no incluyó a los futbolistas en el diagnóstico atemporal que hace de nuestro continente:
“Es América Latina, la región de las venas abiertas. Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder. Todo: la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas en minerales, los hombres y su capacidad de trabajo y de consumo, los recursos naturales y los recursos humanos”.
💡 No los incluyó porque eran tiempos diferentes. Durante décadas, al menos desde el fútbol, las relaciones entre sudamericanos y europeos fueron horizontales: éramos dos planetas mediados por un mutuo respeto donde las diferencias se limaban en la gloriosa Copa Intercontinental.
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Pero los tiempos han cambiado tanto que – en 2022- hay que decir la verdad: el fútbol sudamericano es la metáfora perfecta para explicar la tesis de ‘Las Venas Abiertas de América Latina’: somos un continente al servicio de los centros de poder europeos, norteamericanos y asiáticos.
💡El saqueo de nuestros talentos es tan permanente como irreversible: parimos ídolos con la certeza de despedirlos cuando son apenas unos niños. A lo sumo, los disfrutamos dos o tres años antes de tener que llorar con ellos su partida a tierras desconocidas.
Nos acompaña entonces un sentimiento maternal donde a la distancia les deseamos siempre lo mejor, a la espera de ese momento del tan anhelado reencuentro.
Ese reencuentro se da - muchos años después - cuando ya han envejecido y los acompañan innumerables cicatrices de un trasegar glorioso en latitudes ajenas. Y es tanto el amor que les tenemos, que los jubilamos con el éxtasis de lo que pudo haber sido. Nos contentamos con sus restos; con lo que queda.
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💡Desarrollos recientes en la física cuántica han abierto hipótesis sobre la coexistencia de universos paralelos.
Amparado por esa posibilidad, quiero imaginarme por un momento un mundo donde América Latina no vive desangrada y sus talentos se quedan en nuestro continente, donde logran tener carreras legendarias – sin emigrar a Europa – como en su momento lo hicieron Obdulio Varela, Pelé, Garrincha, Hector Chumpitaz, entre tantos otros.
En ese universo, Luis Díaz, Julián Alvarez y Darwin Nuñez se jubilaban con Junior, River Plate y Peñarol respectivamente, habiendolo ganado todos – muchas veces – en Sudamérica.
En ese universo, Leonardo Zabala, Endrick y Marcelino Nuñez nunca emigran a Europa: sus hinchas los ven nacer, crecer y morir en sus clubes respectivos.
Nunca disfrutarlos.
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💡 Pero la realidad es otra.
Somos América Latina: el continente de las venas abiertas, al servicio de los centros de poder.
Algo que incluso disfrutamos porque ahora – como sudamericanos – entendemos que nuestro deber es parir, ver nacer y enterrar a nuestros ídolos. En este mundo de la migración, nos invade un instinto maternal, les damos la bendición y les deseamos lo mejor…
Esperando el momento de jubilarlos muchos años después…
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💡 Detrás de toda la emotividad de la despedida de Endrick hay un monumento al fútbol moderno y sus dinámicas globales, con sus respectivas luces y sombras.
No digo que todo sea malo.
Hay algo muy sabroso también en ese fútbol
de excesos que tanto nos gusta.
¿Cómo lo vamos a negar? ¿A quién no le gusta la Premier League o la Champions con su derroche financiero infinito?
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Pero no nos digamos mentiras. Somos lo que somos y Eduardo Galeano ya lo había diagnosticado muy bien en 1971. Una argumento - que desde el fútbol - es más vigente que nunca:
“Es América Latina, la región de las venas abiertas. Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder. Todo: la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas en minerales, los hombres y su capacidad de trabajo y de consumo, los recursos naturales y los recursos humanos”.
Y los futbolistas también, maestro.