25/02/2026
Editorial | Heridos, no vencidos.
El fútbol tiene memoria larga.
Recuerda caídas dolorosas… pero también gestas imposibles.
Porque si algo ha enseñado este deporte, es que **las derrotas más duras suelen ser el prólogo de las remontadas más grandes**.
Lo sabe el mundo desde aquella noche en que el FC Barcelona cayó 4–0 ante el Paris Saint‑Germain en 2017.
Parecía sentencia.
Parecía final.
Y, sin embargo, semanas después, el Camp Nou fue testigo de lo impensable: 6–1.
La historia lo llamó “La Remontada”.
También lo vivió el Liverpool FC en 2019, cuando el FC Barcelona lo había superado 3–0.
Sin su estrella.
Sin su goleador.
Sin margen de error.
Pero con fe.
Y Anfield vio el 4–0 que nadie creía posible.
Antes, en 2005, el mismo Liverpool perdía 3–0 en una final ante el AC Milan.
Cualquier equipo se habría rendido.
No ellos.
Tres goles en seis minutos cambiaron la historia del fútbol europeo.
Porque el fútbol, cuando es verdadero, no trata de evitar caer.
Trata de **cómo se responde después de caer**.
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Santa Marta el domingo
Santa Marta perdió 4–0.
Sí, dolió.
Sí, golpeó.
Sí, fue un revés para el Indomable.
Pero la pregunta que define a los equipos no es si caen.
Es **qué hacen cuando están contra la lona**.
Y ahí es donde nace el carácter.
Porque ahora no queda cálculo.
No queda margen.
No queda excusa.
Solo queda lo esencial del fútbol:
**orgullo, identidad y alma.**
El momento de la verdad
El domingo no será solo un partido.
Será una declaración.
De qué está hecho Santa Marta.
De qué está hecho cada jugador.
De qué está hecho el Indomable.
Las grandes remontadas no nacen del talento.
Nacen del orgullo herido.
De la dignidad deportiva.
Del compromiso absoluto.
Nacen cuando once hombres deciden que el resultado anterior no define su historia.
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A muerte
La historia del fútbol está llena de equipos que parecían vencidos…
hasta que decidieron no estarlo.
Hoy Santa Marta está en ese punto exacto donde se separan los equipos normales de los memorables.
El domingo no se pide perfección.
Se pide entrega total.
Se pide carácter.
Se pide alma.
Porque las remontadas no empiezan con un gol.
Empiezan con una decisión:
**levantarse.**
Y Santa Marta, el Indomable,
tiene ahora la oportunidad más grande que da el fútbol:
demostrar que después de caer 4–0…
se puede volver más fuerte.
El domingo no queda otra.
**Ir por ellos.
Dejar la vida.
Y escribir la remontada.**
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