24/02/2020
Yo sé que lo que pasó ya pasó, pero no puedo dormir por estar pensando en lo siguiente:
Miro y remiro los videos en que se ve cuando le pegaban a Fernando, no para verle a él cuando le estaban golpeando, o cómo le golpearon, o si había sangre, o si sufría mientras lo hacían, no, sino para tratar de entender la actitud de esas al menos diez personas que pasaron cerca y no hicieron UN CARAJO para ayudarle. Pudieron, digo yo, gritar al menos en la distancia que le dejen en paz, o bien, unirse unos cuántos e ir a atajarles a los bestias esos. Y seguro alguno que otro va a decir: “Pero se exponen también ante esa situación”, y yo pregunto ¿A qué? A lo mejor a algunos golpecitos (ni siquiera estaban armados) que pudieron haberle salvado la vida a ese mita´i que empezaba a vivir, a ese hijo tan ejemplar como dicen sus padres (y todos) que era. ¡Por favor! Además de no poder entender la violencia con la que actuaron esos individuos contra él, creo que me retumba más en el cerebro y me indigna la apatía de esos testigos de lo que pasó. ¿Qué le pasa a la humanidad, qué nos está pasando? ¡Por Dios! Foto: Internet