20/10/2025
Como entrenadores, muchas veces creemos que somos nosotros quienes enseñamos, guiamos y formamos a nuestros jugadores, sin embargo, con el tiempo comprendemos que ellos también nos forman a nosotros.
Cada niño, cada joven, con su carácter, su entrega, sus miedos y sus sueños, nos enseña a ser mejores profesionales y sobre todo, mejores personas.
A través de sus esfuerzos, sus alegrías y hasta sus frustraciones, aprendemos el verdadero significado de la paciencia, la empatía y la vocación.
Por eso, desde el corazón, un entrenador debe agradecer a sus jugadores: gracias por confiar, por esforzarse, por enseñarnos que el crecimiento es mutuo.
Porque ustedes también nos inspiran a seguir aprendiendo, a nunca rendirnos y a recordar cada día por qué amamos tanto este hermoso trabajo de formar vidas a través del fútbol.
Prof. Jaime Reyes