25/04/2026
Brevemente les quiero compartir una reflexión que me dejó mi hijo de 8 años a través de un comentario suyo que me dejó pensando, y tiene que ver con los partidos que tuvimos el fin de semana.
Desde hace un año y medio más o menos el ya no se sentía tan animado cada que había que jugar un partido con su "querido club Limpeñito", como el le llama. Y en concreto era porque me decía que el sentía que su equipo, la sub 9, no era lo suficientemente "profesional" para poder competir ya que eran más derrotas que victorias los resultados.
Imaginense, cómo un chico de 8 años piensa en la palabra profesional y lo asocia a los resultados. Como cualquier papá, naturalmente actué como su psicólogo personal todo este tiempo (y deberíamos ser siempre psicólogos de ellos igual si son ya personas hechas), dándole ánimos y tratando de fomentar los valores de vida y deportivos que también me enseñaron, paciencia, voluntad, esfuerzo...Pero lo que todo el tiempo le metía en su cabeza eran las palabras actitud y disciplina. Le trato de inculcar que la disciplina es "hacer su trabajo aunque le de pereza hacerlo, en buen beneficio suyo y su alrededor", y que eso le llevará a alcanzar lo que se proponga.
El, en su inmadurez seguro que no me comprendía bien, hasta que el fin de semana pasado me dijo: papá, la disciplina ya está dando sus frutos porque en Limpeñito ya estamos empezando a jugar mejor. Ni siquiera me dijo que empezamos a ganar, me dijo que estamos jugando muy bien después de tanto esfuerzo. Entonces me vino a la mente una frase que me dijo el Profe Jorge cuando hace tres años exactamente me dijo: "Esta camada, cuando tengan 9 años, van a volar!"
Los que se sumaron recientemente seguro no saben que muchos niños, en estos tres años y pico que lleva limpeñito, se bajaron de este barco por diferentes motivos, pero la mayoría fue por un pensamiento distinto de sus padres, quienes en su mayoría no admiten la derrota o prefirieron el "comodismo" de estar en un lugar prestigioso "donde siempre se gana", sin embargo no piensan que para que un lugar sea prestigioso tuvo que pasar también por la adversidad. Pero no es crítica hacia los que ya no están, se respeta su forma de pensar, solo que pienso que se le priva a los niños de formarse conociendo tanto la derrota como la victoria, porque se sabe que en la derrota es donde se forma el carácter. Pero en fin eso es otro tema.
Solo quería animarles, como uno de los pocos que quedamos de aquella primera camada de la sub 5/6 que empezó con limpeñito, a que a través de ustedes, sus hijos no claudiquen, no solo en el deporte, no solo en limpeñito, sino en la vida. Enséñenles que la gloria no se alcanza de la noche a la mañana, que el proceso es parte de la vida misma y que no se salten esos procesos, que no se apuren, enséñenles que con este hermoso deporte que ellos practican hoy mediante esos valores que les mencioné más arriba, por más que cuando crezcan no continúen, también les servirá en cualquier profesión que quieran seguir. Porque el esfuerzo y la disciplina es la base de cualquier cosa que queramos conseguir y la actitud es innegociable!.
Tenemos tres años de vida recién, nos falta mucho camino por recorrer y sinceramente les digo que depende de nosotros hacer crecer esta institución y que sea prestigiosa a través de los años. Si ustedes toman las adversidades que lleguen a Limpeñito y resisten, sus hijos tomarán también el ejemplo, les digo por experiencia propia.
Una vez Limpeñito, Limpeñito toda la vida!