24/12/2025
De cara a las elecciones de Cerro Porteño 2026, el escenario político ya aparece claramente definido con dos movimientos.
Por un lado, surge Cerro Primero, encabezado por Blas Reguera, exdirigente que en su momento formó parte de la administración actual, pero que posteriormente renunció y se apartó de ese esquema hace varios años. Al movimiento también se suma Carolina Bestard, igualmente renunciante en su etapa como dirigente. Uno de los ejes centrales de esta propuesta está en sus vicepresidencias, donde se observa un perfil de renovación dirigencial, con nombres como Lucho Ortega y Tote Riquelme. A ellos se agrega Rubén Recalde, con el respaldo de Julio Ullón, ambos reconocidos por su postura crítica y de resistencia sostenida durante años frente al modelo de conducción de Juan José Zapag. Se trata, en su mayoría, de figuras provenientes del ámbito empresarial y sin vínculos orgánicos con el actual oficialismo.
En frente, se ubica Carlos Rejala que también se presenta como un outsider y figura joven, dado que nunca integró una comisión directiva. Sin embargo, dentro de su estructura aparecen Martínez y Berni. Ambos no solo nunca renunciaron a sus cargos de directivos, fueron referentes durante años en áreas clave como el dpto de fútbol, tesorería y vicepresidencia, ocupando lugares centrales de poder oficialista. Solo Eduardo Viedma aparece como la única figura que puede interpretarse como una apuesta a la renovación.
Las diferencias entre ambos espacios se ve en sus entornos que juegan un papel determinante en cuanto a la confianza de cada movimiento:
Mientras un sector exhibe un mayor recambio en áreas de poder, el otro presenta figuras muy relacionadas a JJZ, y que además son identificados como piezas de su primer anillo de conducción durante los últimos años de gestión.
En ese sentido, el más afectado en su imagen podría ser Rejala. Que deberá gestionar la convivencia con dos vicepresidentes que durante años tomaron decisiones dentro del modelo oficialista y que son reconocidos por su alta concentración de poder político y su defensa sostenida del esquema actual. Los entornos impactan directamente en la fiabilidad y aceptación de cada candidato.