21/01/2026
En Font-Romeu no solo se entrenaba en altitud.
Se tomaban decisiones cada día.
Mi trabajo allí era acompañar a equipos y atletas internacionales en sesiones de hipoxia y calor, controlando parámetros clave y ayudando a ajustar el proceso para que la adaptación tuviera sentido.
La altitud no es solo estar más alto.
Es saber cuándo apretar, cuándo no, y qué está respondiendo de verdad en cada deportista.
Durante más de diez años formé parte de equipos técnicos donde el objetivo no era entrenar más, sino entrenar mejor: reducir errores, anticipar problemas y aprovechar el entorno con criterio fisiológico.
Ahí es donde la experiencia y la ciencia dejan de ser teoría y se convierten en decisiones útiles.