18/04/2026
Termina una era:
Pocos atletas en el mundo logran despertar la imaginación de los fanáticos como Steph Curry.
Su carrera parece sacada de un “best seller” de motivación.
De esas historias de superación donde el protagonista logra lo inimaginable. Ante la adversidad absoluta se obsesiona con alcanzar sus metas y su camino se convierte en la historia de tantos. Y una vez más, un chico extraordinario, realizando un esfuerzo extraordinario logra cambiar el juego para siempre.
Pero como toda historia de Hollywood, tiene que terminar. Porque Hollywood necesita nuevas historias, su insaciable sed de drama necesita nuevas caras. Nuevos retos. Nuevos cuentos. Hay que seguir vendiendo.
Así que hace 2 noches atrás, volvió Steph a ser protagonista.
Pero esta vez, en el Play-in Tournament: ese invento de la NBA para que equipos eliminados celebren unos partidos de consolación entre ellos, mientras los verdaderos aspirantes al campeonato descansan y se preparan.
Pero el asombroso desempeño de Steph en el 1er partido de muerte súbita, a los 38 años. Después de 17 temporadas y más de 4,000 triples anotados en su carrera, desempolvó todos los archivos de halagos a su incomparable precisión y su liderato en cancha. Casi solo, logro la eliminación de los Clippers (los mayores “under achievers” en la historia de la NBA).
Pero anoche, otra fue la historia.
Anoche pudimos ver al igualmente asombroso Steph Curry. Pero con solo 1 dia de descanso y un equipo mediocre -limitado por los tantos contratos multimillonarios-, con jugadores ya entrados en edad, otros descartados año tras año y el agotamiento emocional de una franquicia que ha venido de lo sublime a lo ridículo, sin poder desarrollar un cambio generacional apropiado.
Steph -con su lealtad a GSW- ha sido merecedor de mucho mas de lo que esa gerencia ha hecho por el.
Lo han expuesto a terminar su carrera entre ausencia de talento, mediocridad y falsas expectativas.
Ojalá mañana ejerza su opción de cambiar de equipo y termine su carrera ganando al menos otro campeonato. O al menos logre ponerse en la posición de no tener que tratar el solo, contra el mundo.
Su extraordinario legado, merece terminar su carrera como un ganador; no como un archivo de halagos cada vez que nos muestre su talento para anotar triples.