15/01/2026
Centrando nuestros corazones
Uno de los temas bíblicos más importantes es tu propio corazón. A lo largo de la historia bíblica, Dios muestra que no está ni remotamente tan interesado en tu dinero, tiempo o servicio como lo está en tu corazón.
¿Por qué es esto importante? Jesús enseñó a sus discípulos que el corazón es el centro de nuestras vidas. Nuestras emociones y nuestros deseos fluyen de la condición de nuestro corazón. Si Dios tiene acceso a nuestro corazón, entonces el resto de nuestras vidas lo sigue.
En Mateo 6:21, Jesús dice que donde está nuestro tesoro, allí estará también nuestro corazón. Las cosas que atesoramos en nuestra vida revelan dónde está realmente nuestro corazón. Las cosas en las que pensamos, en las que gastamos nuestro dinero y en las que usamos nuestra energía para obtener—ahí es donde está nuestro corazón.
Pero no es suficiente simplemente no dejar que nuestros corazones se detengan en esas cosas. En cambio, necesitamos entrenar nuestros corazones para permanecer en Jesús. El apóstol Pablo nos anima a pensar en las cosas que son de Dios:
"Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad."
Filipenses 4:8 (RVR1960)
Este tipo de pensamiento mueve nuestro corazón a valorar a Jesús como nuestro tesoro por encima de todo lo demás en la tierra.
Si eres honesto contigo mismo, ¿dónde dirías que está tu tesoro actualmente? ¿Cuáles son las cosas a las que dedicas tu tiempo y en las que gastas tu dinero? Considera cómo esas cosas revelan dónde está realmente tu corazón. Pasar tiempo en la Palabra de Dios y en oración son excelentes maneras de reorientar nuestros corazones de vuelta hacia Dios.