16/04/2026
💪🏃➡️👏👏
💪
¡𝗨𝗡𝗔 𝗣𝗥𝗢𝗠𝗘𝗦𝗔 𝗗𝗘𝗟 𝗔𝗧𝗟𝗘𝗧𝗜𝗦𝗠𝗢 𝗬𝗔 𝗡𝗢 𝗘𝗦𝗧𝗔́ 𝗠𝗔́𝗦 𝗘𝗡 𝗟𝗔𝗦 𝗣𝗜𝗦𝗧𝗔𝗦!
Hace apenas una semana, las calles de Huaraz fueron testigos de un encuentro inesperado y profundamente nostálgico. Entre el trajín cotidiano apareció Jaime Caldúa, aquel joven atleta que durante años fue considerado una de las grandes promesas del atletismo huaracino, ancashino y hasta peruano. Su figura, que antes se confundía entre las pistas, las competencias y los aplausos, hoy transita por caminos distintos, lejos de las carreras que tantas alegrías le dieron a su tierra.
En una conversación breve pero sincera, Jaime nos contó que actualmente se dedica a otro rubro. Sin embargo, dejó abierta una pequeña esperanza: “pronto volveré”, dijo. Aunque sus palabras despertaron ilusión, la realidad reflejada en su voz y en su mirada deja entrever que ese retorno podría ser más un deseo que una certeza. Y es que el tiempo, las responsabilidades y la vida misma suelen apartar del deporte a quienes alguna vez brillaron en él.
Sería extraordinario volver a verlo en las pistas, sintiendo nuevamente la emoción de verlo correr con esa zancada firme y segura que tantas veces lo llevó a la victoria. Pero, si ello no ocurre, quedará imborrable en la memoria colectiva el recuerdo de sus grandes triunfos, especialmente aquel que marcó uno de los momentos más gloriosos de su carrera.
Fue en el año 2017, cuando Jaime Caldúa escribió una página brillante en el atletismo nacional. En la VIII Carrera Pedestre de Nacionales Running Peruano, bajo un sofocante calor en la ciudad de Trujillo, el fondista huaracino demostró una vez más su talento y jerarquía. Sin necesidad de exigirse al máximo, y con la serenidad de quien conoce su capacidad, avanzó a paso firme hacia la meta para consagrarse vencedor en los 12.4 kilómetros de la ruta Trujillo – Buenos Aires – Trujillo, registrando un tiempo de 40 minutos y 19 segundos.
Aquella jornada fue memorable. Jaime no solo obtuvo el primer lugar, sino que recibió además “La Llave de la Ciudad”, un reconocimiento reservado para quienes dejan huella con su esfuerzo y representan dignamente al deporte nacional.
Desde el inicio, la competencia fue intensa. El ritmo lo marcaban destacados fondistas como el huancaíno Edwin Vilca, junto a los huaracinos Jaime Caldúa e Irvin Aponte, además de los cajamarquinos Saúl Soberón y Ernesto Alaya. El pelotón avanzaba compacto, mezclado entre corredores juveniles como Alexis Chiroque, Elvis Jamanca y Magayani Maldonado, mientras en la categoría damas sobresalían Delia Ramírez, Jessica De La Cruz y Ruth Vega.
La carrera mantuvo la incertidumbre durante varios kilómetros, hasta llegar al ingreso de la avenida Larco, donde empezó a definirse la historia. Fue allí donde Jaime, con la experiencia y fortaleza que lo caracterizaban, comenzó a imponer condiciones. Su ritmo fue desgastando a sus rivales y, poco a poco, fue quedándose solo al frente, corriendo con la determinación de quien sabe que la gloria está al alcance.
Cada zancada suya despertaba admiración. No corría solamente por un triunfo personal; corría representando a Huaraz, a Áncash y a todos aquellos que veían en él el futuro del atletismo peruano. Al cruzar la meta, Jaime Caldúa no solo ganó una carrera: reafirmó que el talento huaracino podía competir y vencer en cualquier escenario.
Hoy, varios años después de aquella hazaña, la realidad es distinta. Las pistas ya no cuentan con su presencia y el atletismo regional ha perdido, al menos por ahora, a uno de sus más valiosos exponentes. Jaime Caldúa fue una promesa que iluminó el deporte con esfuerzo, disciplina y triunfos memorables. Y aunque hoy se encuentre lejos de la competencia, su legado permanece vivo en la memoria de quienes lo vieron correr y celebrar.
La historia de Jaime es también la historia de muchos talentos deportivos que, por diversas circunstancias, deben alejarse de la disciplina que aman. Queda la esperanza de que algún día vuelva, que retome ese camino que tantas satisfacciones le dio y vuelva a sentir el calor del público y la emoción de la meta.
Mientras tanto, Huaraz recuerda a uno de sus hijos más veloces con orgullo y con nostalgia.
Porque las promesas como Jaime Caldúa no desaparecen del todo: quedan corriendo eternamente en la memoria de su pueblo.
✍️Alfredo Osorio