30/08/2026
Tú crees que el apellido es tuyo. El samurái sabía que apenas se lo habían prestado y que un día iba a tener que soltarlo.
Los japoneses lo llaman kakun (家訓): las reglas que una familia escribía y le dejaba a sus hijos para que el nombre no se manchara. No es una herencia. Es una deuda.
Un padre metía a su hijo al río con una espada de madera y lo dejaba golpear el agua hasta que le ardían las manos. No lo enseñaba a pelear, lo enseñaba a cargar el apellido. Su ventaja nunca fue la espada: fue el nombre que iba detrás.
Hoy la ley es la misma. Le fallas a alguien y el que carga la fama es tu hermano cuando salga a buscar trabajo. Prometes y no cumples, y el que queda mal es tu papá. Y un día tu hijo dice su apellido y ahí se ve si lo dejaste limpio o si lo tiene que andar explicando.
El apellido pasa por tus manos un rato nada más. Lo que le hagas se lo cobran a otro.
¿Qué nombre le vas a dejar al que venga detrás de ti? 🤝😉