08/11/2025
"EL ENTRENADOR QUE OLVIDÓ ESCUCHAR"
Carlos X era un apasionado del básquetbol. Desde joven soñaba con dirigir un equipo y llevarlo a lo más alto. Cuando por fin consiguió ser entrenador del club local, se prometió a sí mismo que haría de aquellos muchachos campeones.
Los primeros días fueron intensos: gritos, entrenamientos duros, exigencia constante. Carlos creía que la disciplina lo era todo. Si un jugador erraba un pase, lo hacía repetir la jugada veinte veces. Si alguien llegaba un minuto tarde, lo mandaba a correr vueltas al gimnasio. No toleraba errores, ni excusas.
Pero con el paso de las semanas, el equipo empezó a apagarse. Los entrenamientos eran tensos, nadie sonreía. En los partidos, los jugadores se movían con miedo a fallar. Las derrotas comenzaron a acumularse y Carlos, en lugar de reflexionar, aumentó la presión. “¡No se esfuerzan lo suficiente!”, gritaba una y otra vez.
Un día, su capitán —un chico callado pero respetado— se le acercó después del entrenamiento y le dijo:
—Profe, nosotros queremos ganar, pero ya no disfrutamos el juego. Usted dejó de creer en nosotros.
Aquellas palabras lo golpearon más fuerte que cualquier derrota. Esa noche, Carlos se quedó solo en el gimnasio, mirando la cancha vacía. Entendió que había fallado no por falta de trabajo, sino por olvidar lo más importante: las personas detrás del uniforme.
No perdió solo un campeonato; perdió la confianza de su equipo.
Desde entonces, decidió empezar de nuevo. Esta vez, no como un entrenador que impone, sino como uno que escucha, acompaña y aprende junto a sus jugadores. Porque en el básquet —como en la vida— también se entrena para fallar… y levantarse mejor.
Un aplauso para esos entrenadores que recapacitaron y entendieron que en edad temprana los niñ@s deben aprender a jugar jugando.
Que la pelota no deje de botar 🏀 🏀 🏀 🏀 🏀