14/12/2022
TESTIMONIO DE KOKUBO SENSEI
En un parque de Tokyo, en el año 1965 más o menos, un desconocido estaba practicando solo, yo no sabía qué hacía.
Pregunté: - ¿qué estaba haciendo?
y me respondieron: Karate. Y ¿Dónde enseñan? pregunté, en Yoyogi Dojo me contestaron.
En aquel entonces yo tenía 18 años y en Yoyogi dojo enseñaba Higaonna Morio sensei, de 27 años de edad. Empecé más o menos en el año 1965 a practicar Karate Goju Ryu.
En esa época estaba de moda Bruce Lee, se llenaban los cines con sus películas y todos querían aprender Karate por sus técnicas de pelea. Así, Yoyogi dojo se llenaba con más o menos 50 alumnos que sólo repetían técnicas básicas estáticos, porque no había espacio para moverse.
Una hora y media de clases todos juntos haciendo básico. A mitad de la clase se separaban los alumnos en dos grupos, alumnos avanzados y principiantes. Yo era principiante. Chinen sensei era mi instructor hasta cinturón verde, de allí pasé al grupo de vanzados… Así empecé.
FÍSICO, PACIENCIA Y PERSEVERANCIA
A veces, durante toda la clase sólo se repetía jodan age uke y un compañero de clases me comentó que a él le parecía que en esas interminables repeticiones Higaonna sensei buscaba algo…
Mil puños… mil patadas a veces.
Chinen sensei se fue a USA y llegó de Okinawa Kikukawa sensei como instructor para su reemplazo. Todo el grupo que empezamos juntos logramos el cinturón negro.
Luego, Ogawa sensei era Instructor y yo era ayudante de Higaonna sensei.
Ogawa sensei se fue a Miami y yo me quedé como cocinero un año y medio. No sabía nada de cocina, allí aprendí a cocinar para Higaonna sensei y para mí. Tres años viví con Higaonna sensei.
ANÉCDOTAS
Higaonna sensei no sólo dirigía sus clases sino que también las hacía junto con sus alumnos, después de su última clase de 8pm a 9.30pm empezaba a practicar él solo. Yo esperaba sentado con hambre hasta que él terminara.
Ese era un día en la vida de Higaonna sensei en aquel entonces.
Cuando yo enseñaba, hacía la clase con mis alumnos, como había visto que mi maestro hacía, no solamente dirigía, y en mis tiempos libres corría, practicaba con el chi ichi, nigiri y repetía mucho técnicas básicas.
Cuando Higaonna sensei se fue al extranjero por primera vez, todos sus alumnos lo despidieron en el aeropuerto, era su primer viaje para difundir el estilo. Para entretenerse durante el vuelo se llevó mancuernas para mantener su fuerza.
Una noche cualquiera, durante la cena, estábamos solos y noté a Higaonna sensei ensimismado, con la mirada en el horizonte, le hablé y no me contestó, seguía como abstraído en sus pensamientos… estoy seguro que pensaba en karate…
Llegó 1977 y hasta ese año estuve al lado de Higaonna sensei. Todo esto antes de formar la organización, yo lo viví con él, lo vi con mis ojos. Horas de entrenamiento personal, de impartir clases y de entrenamiento nuevamente…
Al salir al mundo a difundir nuestro estilo, al ser una persona de baja estatura, tenía que compensarlo demostrando su fuerza, su conocimiento y su estado físico, tenía que ser mejor que cualquier adversario que se le presentara… para eso se preparaba…
Higaonna sensei siempre ha sido muy reservado.
Creo que Higaonna sensei desde muy joven, desde siempre, tuvo la idea de difundir el Goju Ryu en el mundo.
Mouichido la palabra favorita de Higaonna sensei, cuando pensamos que la clase terminó y debemos repetir nuevamente.
Never give up!
Nunca te rindas!
PRONUNCIAMIENTO
Las Artes Marciales, en especial el Karate Goju Ryu, es una disciplina que nos cambia la vida, que basa su filosofía en el Zen y nos lleva por un camino especial, diferente y ventajoso con respecto de otras disciplinas deportivas.
Mencionar las palabras GOJU RYU para quien ha seguido toda su vida ese camino, es sentirla en el corazón, en la mente y en el cuerpo, es vivirla. ¡Es una forma de vida!
Los alumnos de Higaonna sensei lo admiramos por su sacrificio, esfuerzo y dedicación al tratar de mantener vigente el karate tradicional. La esencia del Karate Goju Ryu es el ikigai (pasión) de nuestras vidas. Con esta filosofía de vida, reconocemos con respeto y lealtad a quien nos transmite el conocimiento ancestral del Goju Ryu.
Seguir los pasos de Higaonna sensei es hacernos fuertes, saludables, flexibles, pacientes, perseverantes tanto en cuerpo, como en mente y corazón. Es el respeto y la lealtad no a la organización, sino a quien ha trabajado toda su vida en descubrir, aprender, practicar y transmitir el estilo, a quien ha entregado su vida, conocimientos y confianza sin reservas ni límites.
Las anécdotas que cuento yo las vi, he sido testigo de ellas, por eso pienso, como alumno de Higaonna sensei y como cualquier hijo que tiene padres ancianos, que es algo natural cuidar de los padres.
Juichi Kokubo
Instructor Karate Tradicional Goju Ryu Perú