06/07/2026
En el Día del Maestro quiero rendir homenaje a dos personas que dieron forma a mi vida: mi padre, Johnny Huaraquispe Aranda y mi maestro, César Arbayza Miyoshi.
Ellos fueron hermanos marciales. Se formaron con los mismos maestros en la misma escuela, compartieron un mismo linaje y, aunque cada uno siguió su propio camino, ambos dedicaron su vida a preservar y transmitir el verdadero espíritu del Kung Fu.
Mi padre fue quien sembró en mí las primeras enseñanzas, despertando una pasión que marcaría mi destino. Años después, tuve el honor de convertirme en discípulo del Maestro César, quien terminó de forjar mi carácter, mi técnica y mi manera de entender el camino marcial.
Como último discípulo del Maestro César, asumí la responsabilidad de continuar el legado de la Escuela Fa Meng Chuen, que hoy perdura como la Asociación Fa Meng Chuen, institución que tengo el honor de dirigir. El reconocimiento que recibí del Congreso de la República no es solo mío; es el reflejo de todo lo que ellos sembraron en mí.
Dicen que un maestro nunca deja de enseñar. Hoy entiendo que eso es verdad. Porque en cada decisión, en cada entrenamiento y en cada alumno, siguen presentes sus enseñanzas. Feliz Día a todos los Maestros y profesores que buscan de alguna manera inspirar a sus alumnos a un camino más brillante.