15/11/2020
La U no ha logrado salvarse de esa enfermedad llamada Gremco. La segunda ola llegó con Francisco González que se colocó la mascarilla equivocada y trajo a "Covidzzo" para un grupo que había entendido que era vestir esta camiseta.
Y no quedó ahí, Francisco González no ha logrado dar paz a un grupo que lo necesitaba y que había demostrado ser bueno. Pero que en la calamidad dejó de ser un grupo. Con rumores de una interna partida de las que intentamos no hacer eco pero que el terreno de juego nos lo gritó en la cara.
Hay culpables y responsables. Culpables cómo Francisco González que de fútbol no sabe nada. Y que pareciera vivir en la era de piedra con prácticas de presión para que renueven jugadores que los querían y quieren en varios lados. Usando de pretexto el poco presupuesto sin considerar que ya teníamos Copa Libertadores asegurada. Pero salvaguardando sueldos altísimos a personas que no le suman, ni le sumaron nada a la U desde sus cargos gerenciales.
Comizzo, al que venimos señalando desde hace unas fechas termina siendo víctima. Víctima de su codicia. Conocedor que fuera de nuestro club no lo tendrían en consideración ni como comentarista en otro país. Aseguró un contrato de dos años y se dedicó a intentar lavarle la cara a la ex constructora sin fijarse que, los anteriores administradores eran los que armaron el equipo y no era lo que había dejado él, el año pasado. Fuera de que faltaron por lo menos un par de elementos que pudieran sostener una campaña. El trabajo de Ferrari con respecto a refuerzos; valga la aclaración, había sido aceptable.
Pero culpables también son los jugadores. A los que respaldamos hasta el último momento enviando una carta de respaldo hoy por la mañana. Pero que no nos respaldaron en la cancha. La desidia de Hohberg terminó contagiando a un grupo que tenía todo para ser histórico. Porque podemos señalar a Succar como lento, hablar de la inexperiencia de Romero. Del pase que nunca llega de Millán. De Barco y las bolas que pierde. De Santillán y del notable bajón en estas últimas fechas. De los lesionados y la mala suerte. Pero lo de Hohberg es imperdonable y la única persona para aclarar rumores es él, pero no ante unas cámaras. Donde suelen decir cualquier cosa. Sino en la cancha, ahí donde solo se ha encargado de confirmarlos.
No hemos dado el campeonato por perdido, el momento es malo y nos vamos quedando cada vez con menos entre las manos. Pero tenemos que ser sinceros con nosotros mismos. Difícilmente podamos sacar adelante una situación con gente que ha demostrado no pensar. Y peor aún si vienen desde arriba.
Una fecha atrás hablábamos de la estabilidad emocional de Comizzo. Hoy entendemos que, el problema es más grande aún y que sacar al técnico puede ser una solución momentánea. Pero mientras los que deciden sigan viviendo en la época de Los Picapiedras, seguiremos sufriendo con improvisados en el cargo. Con contratos nocivos para el club y con la tristeza ahogando cada rincón del universo crema.