26/05/2026
ANALISIS E INVESTIGACION DEL TŌATE NO JUTSU
Antes de exponer este análisis e investigación sobre el Tōate no Jutsu, permítanme acotar algo: se ha dicho de manera malintencionada de que mis publicaciones anteriores que se han compartido en Facebook han sido generadas por Inteligencia Artificial, sin tener en cuenta que llevo 60 años inmerso en el ámbito marcial de mi país, de los cuales he dedicado 20 al estudio del Ki, sus prácticas e interpretaciones. Por lo tanto, todo lo publicado es fruto de mi experiencia en estos temas, con la única excepción de las imágenes.
Cuando comencé a practicar artes marciales, abundaban los mitos, las leyendas y los relatos "sobrenaturales" en los Dōjōs, y sobre todo en el cine y la televisión. Todo se presentaba como "magia" y "poderes ocultos" en las pantallas; sin embargo, jamás vi a ningún maestro ejecutar algo semejante en la realidad. Por el contrario, hubo otros aspectos que sí resultaron ser efectivos, a los cuales busqué hallarles una explicación utilizando el sentido común, la lógica, la biomecánica, la fisiología y lo que actualmente conocemos como neurociencia, tal como paso a exponer a continuación.
Las publicaciones japonesas sobre Tōate (遠当て) constituyen un campo poco conocido donde convergen el Budō tradicional, el Kikō (Qigong), la investigación sobre el “Ki” y ciertos estudios experimentales relacionados con la percepción humana y la interacción psicofísica. Aunque el término suele traducirse como “golpe a distancia” o “acción remota”, en Japón no existe una interpretación única sobre el fenómeno. Algunas corrientes lo consideran una capacidad energética real, mientras que otras lo entienden como una manifestación extremadamente refinada de sincronía, percepción y el control psicológico dentro del combate.
Uno de los trabajos más importantes sobre el tema es el estudio titulado “Estudio cuantitativo de la acción remota interpersonal del Tōate”, realizado por los investigadores Hideyuki Kokubo, Hideo Yoichi y Mikio Yamamoto, y publicado en la revista de la “International Society of Life Information Science”. El objetivo principal de esta investigación fue comprobar experimentalmente si el fenómeno denominado Tōate podía producir efectos medibles en otra persona sin contacto físico directo. Para ello, los investigadores organizaron experimentos en condiciones relativamente rigurosas: los participantes fueron separados físicamente, se eliminaron señales visuales y auditivas, y se emplearon protocolos de doble ciego y aislamiento sensorial parcial. Participaron practicantes avanzados de Budō y Qigong, además de personas sin entrenamiento, con el propósito de comparar resultados.
Durante los experimentos, el “emisor” realizaba el supuesto Tōate mientras el “receptor” permanecía aislado en otra habitación. Los investigadores midieron reacciones fisiológicas, cambios de temperatura corporal y tiempos de respuesta mediante dispositivos electrónicos. Aunque el estudio no encontró pruebas concluyentes de un efecto consistente y repetible, sí aparecieron ciertos resultados estadísticamente llamativos en algunos practicantes experimentados, especialmente en dos parejas de Qigong, donde se detectaron reacciones temporales coincidentes tras la emisión. Sin embargo, los propios autores reconocieron que estos resultados podían deberse al azar, a factores psicológicos o a fenómenos aún no comprendidos. Aun así, la investigación es importante porque representa uno de los pocos intentos japoneses modernos de estudiar científicamente un concepto tradicional del Budō relacionado con el “Ki” y la acción a distancia.
Otro estudio relevante es “Experimentos de acción remota interpersonal bajo condiciones de privación sensorial”, publicado en 1996 en la Revista Internacional de Bioinformática por Mikio Yamamoto, Masahiko Hirasawa, Kimiko Kono, Hideyuki, Tomoko Furukaku, Tsuyoshi Hirata, Nakahiro Yasuda, Akira Furukawa y Nobuo Fukuda. Esta investigación tenía una orientación aún más cercana a la parapsicología y buscaba eliminar cualquier posibilidad de sugestión o comunicación inconsciente entre los participantes. Los investigadores emplearon aislamiento sensorial, separación física y condiciones ciegas para analizar si podía existir algún tipo de influencia interpersonal no explicable por medios convencionales. El artículo explica el fenómeno de Tōate y casos observados en contextos de Qigong y artes marciales donde un practicante parecía afectar a otra persona sin tocarla. Aunque los resultados no fueron definitivos, los autores afirmaron haber encontrado ciertos patrones estadísticos que justificaban continuar investigando la relación entre mente, percepción y respuesta fisiológica.
Paralelamente a estas investigaciones experimentales, revistas japonesas de artes marciales como HIDEN 秘伝 han abordado el tema desde una perspectiva mucho más tradicional y práctica. En estas publicaciones, Tōate suele aparecer relacionado con conceptos como Kiate "Golpe de Ki" (気当て), Hishōshoku waza "Técnicas sin contacto" (非接触技), Hakkei "Liberar, emitir o descargar fuerza/energía interna" (発勁) o Aiki "Unión o armonización de la energía" (合気). Sin embargo, muchos maestros entrevistados no describen el fenómeno como un “poder sobrenatural”, sino como la capacidad de influir sobre el adversario mediante intención, control psicológico, presión emocional, manipulación del ritmo de combate y lectura corporal extremadamente avanzada. En este contexto, el supuesto “efecto a distancia” se interpreta muchas veces como el resultado de una percepción refinada del lenguaje corporal, del maai (distancia combativa) y de la sensibilidad hacia la intención del oponente.
También existen estudios relacionados con conceptos perceptivos tradicionales del Budō, como “La mirada a la montaña lejana” (遠山の目付け), utilizados especialmente en Kendō. Investigaciones modernas sobre este tipo de percepción han mostrado que los practicantes expertos desarrollan una visión periférica más amplia y una capacidad superior para anticipar movimientos antes de que se manifiesten completamente. Estos hallazgos son relevantes porque sugieren que algunos aspectos atribuidos al misterio del Tōate podrían explicarse, al menos parcialmente, mediante mecanismos avanzados de percepción, anticipación motriz y neurocognición aplicada al combate.
En conjunto, las publicaciones japonesas sobre Tōate muestran dos grandes líneas de interpretación. La primera intenta investigar la posibilidad de una interacción no convencional relacionada con el “Ki” y la acción remota, utilizando métodos experimentales y fisiológicos, aunque sin obtener pruebas concluyentes aceptadas por la ciencia convencional. La segunda entiende Tōate como una expresión altamente refinada de percepción, intención, sincronización y control psicológico dentro del Budō. En la práctica, muchas escuelas y practicantes japoneses modernos parecen situarse en un punto intermedio, donde la experiencia marcial tradicional y la investigación contemporánea conviven sin excluirse completamente.
A mi parecer, Tōate podría tener una explicación más sencilla a través de la fisiología y neurociencia. Si definimos Tōate como la acción de detener al oponente sin contacto y lo comparamos con el efecto del rugido del León, discernimos el mecanismo por el cual funciona. El rugido del León es un sonido extremadamente potente (114 decibelios de baja frecuencia) lo que activa la amígdala cerebral, responsable del miedo, provocando respuestas de lucha, huida o congelamiento. Esta “paralización” es una respuesta instintiva: el cuerpo se inmoviliza para evitar ser detectado por el atacante. Neurológicamente ocurre porque la amígdala inhibe la corteza motora, bloqueando movimientos voluntarios. Este fenómeno de congelamiento del Tōate se produce utilizando el Kiai, tratando de producir con entrenamiento un grito entre 100 a 110 decibelios, lo que afectará la amígdala cerebral logrando una paralización momentánea lo que permitirá evitar un ataque o llegar a realizar una técnica contra un agresor.
NOTA: Una conversación normal se realiza con un volumen de 60 dB, el grito humano promedio está en valores ente 70 u 80 dB, un cantante de Opera en 100 dB, un concierto de rock en 110 dB y el rugido del León en 114 dB.
Juan Ramón Rodríguez Flores
Dai Shihan – Senryū 船龍
(Tomado de Bujinkan Shinbun ©2026 Vol XLI Número 3)
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