11/03/2025
El periodismo deportivo va adquiriendo un carácter comercial más acentuado a medida que el capitalismo va radicalizándose. El fútbol, que es un juego para crear y disfrutar, lo asemejan al
concepto de vida que nos imponen y que habla de esfuerzo, de producción, de obligaciones y de
penurias. El placer deja de cotizar y el juego es transformado en un negocio del tiempo libre, y
sometido a las mismas reglas del trabajo.
Bertrand Russell —analizando el fenómeno del placer frente a la eficiencia— dice que «antes
había una capacidad para la alegría y los juegos que hasta cierto punto ha sido inhibida por el
culto a la eficiencia». Pues ese culto a la eficiencia sólo admite a ganadores y perdedores. Los
ganadores son los que venden. Los perdedores, además, son un mal ejemplo. Ese esquema tal
limitado prescinde del contenido. El que gana tiene razón y el que vende también.
Por eso casi se terminaron los periodistas preocupados en contar, enjuiciar, desde el
conocimiento del tema, y esmerados por escribirlo o decirlo de la mejor manera posible. Eseesfuerzo no interesa a nadie.Lo que vende es la apariencia, el escándalo, la polémica vacía.
La gente fue acostumbrada a leer los titulares, por eso da lo mismo quién lo escriba y cómo lo
escriba o hable.
La intimidad del fútbol // AngelCappa