03/07/2026
VISITANOS EN LA AV. SAN MARTÍN CC VICTORIA 2DO PISO AL FRENTE DE CAJA CUSCO, AQUÍ TE AYUDAMOS A LOGRAR TUS OBJETIVOS 📱979716858
otricidad GRUESA y Motricidad FINA en el Fútbol.
🟦Habilidad motriz gruesa
Constituye la base del movimiento en la infancia y es fundamental para aprender a jugar al fútbol. Acciones como correr, saltar, girar, frenar, cambiar de dirección, perseguir y desplazarse con el balón dependen del desarrollo de los grandes grupos musculares y de una adecuada coordinación corporal.
A través de actividades lúdicas, el niño fortalece sus patrones básicos de movimiento y mejora su coordinación dinámica global, es decir, la capacidad de controlar y sincronizar los movimientos de todo el cuerpo en acciones del juego.
🟩Habilidad motriz fina
En el fútbol se manifiesta en la capacidad de ejecutar movimientos precisos y coordinados, especialmente durante la interacción con el balón. Acciones como orientar un control, ajustar la fuerza de un pase, conducir el balón en espacios reducidos, ejecutar un regate, una finta o dirigir un remate al ángulo de la portería requieren un alto nivel de precisión motriz.
En acciones más complejas se evidencia en dar un pase de primera intención, definir a portería con un solo toque, filtrar un pase entre líneas, ejecutar un cambio de juego o aplicar el efecto adecuado al balón son acciones que dependen de una coordinación fina altamente desarrollada.
En estas situaciones, el jugador debe regular con exactitud la fuerza, la dirección y el momento del golpeo para que el balón llegue al pie o al espacio deseado. Por ello, la motricidad fina constituye un componente esencial de la calidad técnica,
A través de tareas de manipulación del balón y situaciones adaptadas a la edad del niño, se desarrolla la coordinación óculo-pédica, es decir, la capacidad de sincronizar la información visual con los movimientos de los pies. Este proceso favorece a una mayor sensibilidad en el contacto con el balón.
🟧La raíz de la competencia motriz (Justificación)
Las habilidades motrices constituyen la base sobre la que se desarrollan los fundamentos de la técnica individual en el fútbol infantil. Cuando un niño presenta dificultades técnicas, con frecuencia no se trata únicamente de un problema de ejecución, sino de una base motriz inmadura.
En el pasado, los niños que jugaban de manera espontánea en las calles y en los parques acumulaban una gran variedad de experiencias motrices. Estas vivencias favorecían el desarrollo de la creatividad motriz, la inteligencia motriz y la expresión lúdica corporal, capacidades que posteriormente se reflejaban en una mejor comprensión del juego y en una mayor calidad técnica y táctica.
Por ello, antes de especializar o perfeccionar la técnica, es fundamental enriquecer el repertorio motor del niño, ya que una base motriz amplia facilita un aprendizaje más eficiente y significativo del fútbol.