03/01/2026
Es el.mismo mensaje que hace GEMICH., que si cumple con la niñez deportiva chocopana.
En el fútbol base conviven dos realidades que muchas veces se comparan injustamente los jugadores que nacen con el talento natural en sus pies y aquellos que aprenden a jugar con el tiempo, el trabajo y la constancia.
El primero suele destacar rápido, parece tener todo resuelto desde pequeño y llama la atención desde el inicio; el segundo avanza más despacio, tropieza, se equivoca y necesita muchas más repeticiones para dominar lo básico.
Sin embargo, el camino formativo demuestra que el talento sin disciplina se estanca, mientras que el que aprende desde abajo suele desarrollar carácter, fortaleza mental y una ética de trabajo que lo sostiene a largo plazo.
En etapas formativas, ambos merecen las mismas oportunidades, el mismo respeto y la misma paciencia. El fútbol no premia solo al que nace con condiciones, también recompensa al que persevera, al que escucha, al que se esfuerza cuando nadie lo mira.
En el tiempo, muchas veces es ese jugador que “aprendió a jugar” quien llega más lejos, porque entendió que el fútbol, como la vida, no se hereda se construye día a día.
Prof. Jaime Reyes