31/05/2026
Ayer 30 de mayo en audiencia pública de Rendición de Cuentas y a cuatro años de la gestión del alcalde provincial de Melgar, Rosell Mamani, la ciudadanía califica su desempeño como mediocre e ineficiente, improvisado, sin RUMBO y catastrófico.
Organizaciones vecinales, ABUA, comité de vigilancia, frentes de defensa y pobladores coinciden en señalar que las promesas quedaron en el olvido, mientras la corrupción, el abandono y las obras inconclusas marcan un periodo que muchos ya definen como el peor en la historia de la provincia de Melgar.
1. Autoproclamación de gestor de proyectos ajenos y de arrastre: en la audiencia pública no presentó nada propio
El alcalde se atribuye proyectos que no ejecutó, apropiándose de obras de gestiones pasadas y del gobierno regional. Esta autoproclamación como "gestor" es un burdo intento de maquillar una gestión sin logros propios.
Ayer, en la audiencia pública programada por la municipalidad provincial de Melgar, no presentó obras ni proyectos de impacto. Rosell Mamani se limitó a destacar logros de otras unidades ejecutoras que corresponden a otros niveles y órganos de gobierno, como: la creación de la Universidad Nacional de Ayaviri (UNAY) gestión del Congreso de la República, la carretera Ayaviri-Tinajani-Vilavila y el mantenimiento del estadio que es gestión del consejero regional de la provincia de Melgar, y el proyecto de agua potable de UG 21, que viene desde la gestión de Jesús Huallpa y cuya unidad ejecutora es el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS). En otras palabras, como unidad ejecutora de la municipalidad provincial de Melgar, NADA. Tal como lo dijo la vecina notable Elena Bravo: "No hizo nada".
2. Agua potable: un compromiso incumplido
El proyecto de agua potable, bandera de campaña, que iba llegar desde Llalli, sigue siendo una deuda. El expediente técnico elaborado por la empresa (UG 21) permanece inconcluso después de cuatro años. Las familias siguen esperando una solución que nunca llegó.
3. Mantenimientos y obras que están destinados a quedar como elefantes blancos
La gestión se limitó a pequeños mantenimientos, arreglos que "se caen a pedazos". Obras como el coliseo y maestranza, el mercado de Pueblo Libre y el campo ferial quedarán como elefantes blancos: mal planeadas, sin funcionamiento y con recursos millonarios desperdiciados.
4. Llallimayo: abandono total y pérdida de millones
La problemática socioambiental de Llallimayo permanece en completo abandono. En cuatro años se perdieron 10 millones y 61 millones de presupuesto destinado a mitigación. Los recursos para reparar el daño ecológico simplemente se evaporaron, por descuido y desinterés.
5. Pequeñas obras con corrupción y regidores cómplices
Las pocas obras menores ejecutadas están manchadas por escándalos de corrupción y plazos incumplidos, planillas fantasmas. Como lo denunció el vecino Carlos Quispe, y otros a través de redes sociales, los regidores han sido cómplices, solapando irregularidades en lugar de fiscalizar.
6. No deja proyecto en cartera para la siguiente gestión
Al término del periodo, Rosell Mamani no deja ningún proyecto estructurado, reflejo de su incapacidad y su falta de visión y planificación. La próxima gestión empezará desde cero, con las manos vacías.
7. Gestión improvisada y un legado negro para los jóvenes
El alcalde que se hizo llamar "joven" ha hecho quedar mal a toda la juventud melgarina. Su legado no son obras, sino un antecedente de mediocridad, incapacidad, inoperancia y un completo desconocimiento de cómo generar desarrollo a través de la gestión pública. Oportunidad perdida.