31/05/2025
Puro ❤️
ANÉCDOTAS
SColta Arequipa, filial del Extremo Celeste [Sporting Cristal]
Fue un viaje inolvidable a Cusco, un miércoles de octubre de 1995. Un viaje que costó mucho más que dinero. Era mitad de semana, no había un sol en el bolsillo y, lo peor, no teníamos comunicación con nadie de la dirigencia de Sporting Cristal. Éramos una barra en formación, jóvenes empujados por la pasión y el sueño de seguir al equipo donde fuera.
La barra de Cusco, GuarniSCión, estaba mejor organizada en ese entonces. Pero eran otros tiempos. No había redes sociales, ni celulares, ni formas fáciles de coordinar. Todo era intuición, voluntad y corazón.
Como solíamos hacer antes, al llegar a la ciudad nos fuimos directo al estadio. Queríamos verlo, sentirlo, imaginarnos ya alentando. Y entonces, ¡oh sorpresa! El estadio estaba abierto. Se practicaban distintas disciplinas deportivas y el movimiento era constante. Teníamos que decidir rápido qué hacer.
No teníamos entradas. No teníamos dinero. Y no teníamos contacto ni con la barra local ni con la dirigencia. Así eran los años 90: duros, sí, pero llenos de una pasión que lo podía todo.
El estadio de Cusco era pequeño por aquel entonces, antes de sus tres remodelaciones. En la parte baja había un espacio vacío, de más o menos un metro, cubierto de pasto crecido. Ideal para esconderse "cuerpo a tierra". Y así fue. Nos metimos como pudimos. Porque ver a Sporting Cristal... no tenía precio.
El hambre, las 14 horas de viaje por esa tormentosa carretera antigua, dormir en el suelo… todo eso no era nada comparado con lo que sentíamos al ver al equipo de nuestros amores.
Esa vez perdimos 2 a 1. Pero han sido tantos partidos que el resultado es solo una línea más en la bitácora. Porque nosotros no vamos por el marcador. Vamos porque te amamos, Sporting Cristal. Siempre.