19/03/2026
Querido lector,
Te comento unos datos personales de mi viaje en este aparte tan bello.
Este viaje comenzó hace más de 10 años, cuando llegué al Jiu-Jitsu casi obligado por mi mejor amigo.
Han sido años de crecimiento arduo y evolución constante, no solo dentro, sino también fuera del tatami. He conocido amigos que con el tiempo se convirtieron en familia, y aunque algunos ya no estén con nosotros en este plano, siempre permanecerán a nuestro lado.
Jamás imaginé llegar a tener una academia propia, impartir clases o hacer de esto mi trabajo principal. El Jiu-Jitsu me ha regalado momentos increíbles, tanto que incluso me ha salvado la vida, física y psicológicamente.
El arte suave en Serpente Panamá nació tras el cierre de la primera academia donde comencé a entrenar, un lugar que se sentía como un hogar. Llegué a entrenar dos y hasta tres veces al día, hasta dar clases a niños.
Competí en diferentes lugares y bajo distintas circunstancias. Aprendí que no siempre estás en control ni en una posición favorable, pero así es la vida: siempre existe una salida para seguir adelante.
Descubrí lo que es llevar el cuerpo al límite y, aun así, querer volver al día siguiente. Así se construye la disciplina: en los días buenos, malos o difíciles, siempre hay un motivo para entrenar.
He visto crecer a muchos estudiantes y convertirse en competidores, así como en atletas respetados dentro de la comunidad. También entendí que ser profesor no se trata de uno mismo, sino de la huella que dejas en las personas, ya sea grande o pequeña, pero capaz de transformar sus vidas.
Ganar o perder no es lo importante; lo importante es lo que decides aprender de cada experiencia.
Si algo puedo recomendarte, es que practiques BJJ. Aunque sea como un hobby, abraza el cambio que esto puede generar en tu vida.