06/05/2025
Un experimento que casi resultó ser perfectamente "exitoso". Y decimos, casi, ya que de no haberse descuidado con la resaca del primer y tal vez más importante de sus objetivos alcanzado, hubieran igualado la hazaña de sus hermanos mayores varones un año antes, es decir, llegar a lo más alto del podio y ser las primeras campeonas de Futsal de la Concacaf, pero quedaron subcampeonas y cayendo por una contundente goleada del que solo una inmensa mayoría de una opinión pública comprometida suele ser malacostumbradamente demasiado conformista. El fútbol femenino, a nivel grande, logró para Panamá, convertirse hace dos años, en el tercer deporte colectivo en esa rama, que alcanzaba a clasificarse para un Campeonato Mundial. La historia, se repitió en esta semana del 29 de abril al 4 de mayo de este 2025, pero en la modalidad del fútbol a espacio reducido, en el Futsal FIFA, en un hecho inédito, no solo por el logro sino por el espacio tiempo de preparación, a la selección de sus jugadoras, a un cuerpo técnico que daba oficialmente sus primeros pasos y a una situación de hacer que las cosas sucedan para bien, del que solamente quienes podían creérselas eran las propias jugadoras y sus propios entrenadores. Panamá conquistó en Guatemala, clasificarse como equipo nacional "fundador" de la Primera Copa Mundial de Futsal Femenino de la FIFA que se realizará a fin de este año en las Filipinas, siendo no solamente el cuarto deporte colectivo que a nivel FEMENINO, consigue alcanzar la representación de Panamá a una competición mundialista, sino que será el primer deporte colectivo BAJO TECHO (INDOOR O EN SALA) que lo logra, situación que solamente lo han hecho tres deportes pero a nivel masculino (Baloncesto, en 5 ocasiones; Futsal, en 4; y Voleibol, en una, ésta última, por invitación). Ni siquiera los dos deportes femeninos que supuestamente por mayor arraigo y tradición se practican bajo techo en Panamá, el baloncesto y el voleibol, han alcanzado por diferentes motivos entre los que destacan el factor económico por un lado y la desidia y falta de interés de su dirigencia deportiva por el otro y por años, del que solo podemos rescatar el intento más cercano que tuvo el voleibol femenino en sala por clasificarse al Mundial de 2014, pero que se encontró por infortuna con dos potencias del área de Norceca, el primero, Estados Unidos, y luego, México, en un repechaje, han podido hacer lo que el Futsal Femenino panameño ha hecho en tan muy poquito tiempo. El Futsal Femenino también tiene su poca de historia, con un status quo que no ha cambiado, es decir, se mantiene como una actividad recreativa sentada en los barrios, en las ligas universitarias, en las ligas empresariales, de las mamáses y abuelitas o mixtas interprimarias, jugándose si no en canchas de basket, o en solares, en canchas privadas de césped sintético. Existe un antecedente que se remonta a los años 2000 y 2001 con la Liga Femenina de Fútbol en el que entre los torneos de fútbol grande, se llegó a jugar un torneo de Futsal femenil en la cancha del Gimnasio del Colegio Elena Chávez de Pinate, en Juan Díaz. En diciembre de 2004, dos encuentros entre un combinado de la USMA y el equipo cantonal de Atenas, de Costa Rica, marcaron los primeros partidos internacionales de Futsal Femenino con respaldo de la Liga Premier Futsal de los "Dueños del Balón", y de ahí entre algún que otro evento a nivel universitario regional, surgió en 2017, la idea de una selección nacional femenina, con el fin de hacerla participar en los Juegos Centroamericanos en Managua, Nicaragua, dirigida por el ya desaparecido técnico cubano Agustín Campuzano, junto con el profesor Porfirio Rebolledo, idea que no logró concretarse, porque la Fepafut de entonces, presidido por Pedro Chaluja, decidió no inscribirla al Comité Olímpico de Panamá, lo que causó desilusión y malestar a un proyecto para el que se presentaron un grupo de 350 jugadoras, de las cuales una de ellas, la guardameta Nadia Ducreux, llegará a formar parte de esta selección de 2025, que, dirigida por Amarelis De Mera, la asistencia de Sumara Samuels, las preparatorias de Cecilio Woodruff y Ángel Williams, la asesoría del técnico que el año anterior logró el pase al Mundial masculino de Uzbekistán, Alex "Brujo" del Rosario, y formada por jugadoras quienes en su mayoría eran de fútbol 11v11, pero con nociones de haber jugado Futsal y hasta varias de ellas, habían quedado sin equipos para jugar en la Liga Fútbol Femenino (LFF), tuvieron que hacer una preparación relámpago para ir hacia lo desconocido, en un torneo del que casi los 9 equipos, unos reactivaron la modalidad, otros participaban por primera vez y hasta una selección como la mexicana, tuvo como base, el fútbol show de la "Queen's League", la versión femenina de la "King's League". Triunfos sobre Cuba y Guatemala, y una derrota ante México, las dejó como casi siempre ha estado pasando con el destino de nuestro balompié istmeño, a tener que enfrentar a su histórico némesis, Costa Rica. Y frente a las costarricenses, con más trayectoria y desarrollo futsalero femenino, Panamá sorprendió con un triunfo de 3-1 que nos colocó en el mapa mundialista una vez más, y aún cuando se pasaron de celebraciones y la cereza al pastel no se alcanzó tras caer en la Final por 8-2 ante Canadá, que eliminó a México, el objetivo se cumplió. Pero hay otros objetivos tras ese logro y de eso tienen la palabra toda la Familia Fútbol, es decir, a tener que seguir luchando por tener nuevas y mejores infraestructuras, pero en el caso de las damas, crear e incentivar la formación de jugadoras desde niñas en esta modalidad. Fútbol y Futsal podrán parecer iguales, pero son distintos, y no es lo mismo un jugador de fútbol a espacios abiertos que un futsalero a espacios reducidos, y en eso hay que estar conscientes para el caso femenino.