07/06/2023
Hace muchos años, la gente sabía que todo va despacio.
Hay un tiempo para sembrar, y hay un tiempo para regar y luego hay que esperar, fertilizar la tierra y esperar pacientemente el crecimiento, la floración y la cosecha.
Estaba claro que había que pasar por algún camino para que las cosas sucedieran, para que creciera el trigo, y para eso necesitabas tiempo, paciencia y fe en que si todo se hace bien, al final sucederá.
Pero eso fue una vez, ya que el mundo se ha puesto patas arriba, cambiado, nadie tiene paciencia para esperar el "fin" que queremos satisfacción inmediata de soluciones rápidas, del aquí y ahora. Tenemos tendencia a querer que todo suceda rápido, a correr impacientes, a recibir ese “premio” que nos espera al final y si es posible sin pasar penalidades en el camino.
En el fondo, la vida nos habla de un camino, de un proceso, del tiempo y de un bien preciado llamado: la paciencia.
No nos permitimos la paciencia para procesos largos, nos desesperamos de la longitud del camino, de la longitud de un proceso, de la complejidad, de todo lo que nos parece demasiado largo y demasiado complicado.
💪