Desde el año 2015 vuelo un ka6 en su versión CR que llegó a Ocaña hace ya una década. Por su aspecto y prestaciones enseguida me recordó al pirat que volaba hace casi un par de décadas en el aeródromo donde comencé, Corral de Ayllón, con el que logré mi diamante de distancia prefijada de 300 km con un vuelo de ida y vuelta a Villatoro, aunque el “500 de madera” se me resistió. El hándicap actual d
el ka6 es de 82, fantástico para competir en días con buenas condiciones meteorológicas en los que no haya vendaval y la térmica sea aceptable. La mayor pega es su baja velocidad máxima en aire turbulento, el rango amarillo del anemómetro comienza en 145 km/h. En fin, un velero antiguo y económico con el que vuelvo al mundo de los planeadores fabricados en madera, aunque esta vez más rápido y más lejos que cuando comencé con los swallow y pirat. Durante el primer año, 2015, estuvo basado en los aeródromos de Villacastín, Ocaña y Sotos, con unas prestaciones que nunca imaginé que podría lograr.