15/04/2025
Encuentra el centro del dolor emocional sintiéndolo en la tranquilidad de una mente aquietada. Sin crear historias sobre él. Observa las contracciones que se manifiestan en el cuerpo físico cuando el dolor emocional aparece y siéntelas en la tranquilidad de una mente aquietada. Sin crear historias sobre ellas.
El dolor emocional y las contracciones que le acompañan se muestran en el momento presente y son pasajeros visitantes y no parte rígida y constante en nuestro sistema. Son como una nube en el cielo cuando no creas historias sobre ellos.
Las historias creadas sobre el dolor invisiblizan su propósito que es el de sanar antiguas heridas y crean laberintos indescifrables y permanentes.
Estar en paz con una mente aquietada sintiendo el dolor cura esas antiguas heridas y abre espacio en el sistema, esto nos permite ser conscientes de la siguiente capa que va a presentarse para ser curada. Así el dolor no se ve enquistado y no se multiplica hasta convertirse en sufrimiento.
Se puede recordar cuando se siente, que el dolor es solo dolor y que es pasajero. Se puede recordar que es inevitable porque hace parte de la experiencia de ser humanos. Se puede recordar que está ahí para protegernos y para ayudarnos a curar trauma. Se puede sentir incluso de manera expansiva.
Si ya se comenzó a navegar en las historias que la mente crea sobre el dolor siempre es posible tomar conciencia y parar. Respirar profundamente y parar con intención esas historias y solo estar en paz y con una mente aquietada con el dolor. Es la mente y sus pensamientos sobre el pasado y/o sobre el futuro lo que desata un estado de permanencia en el sufrimiento.
Se puede entrenar a nuestro sistema para parar durante esas divagaciones angustiantes. La decisión de hacerlo y la práctica son herramientas fundamentales y la respiración la pieza que crea el puente entre la locura de la mente inquieta y la tranquilidad de la mente aquietada.
A Lobelo