25/07/2026
¿𝗧𝗲 𝗽𝗮𝘀𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗿𝗲𝘀 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗮𝗻𝘀𝗮𝗿... 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝘀𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗿í𝗮𝘀?
¿O que te cuesta pedir ayuda?
¿Que nunca parece suficiente?
¿Que necesitas hacerlo todo perfecto?
Muchas veces pensamos que "somos así". Pero, desde el Análisis Transaccional y la mirada sistémica, estas formas de actuar pueden tener un origen mucho más profundo.
En la infancia recibimos dos tipos de mensajes.
Por un lado, los 𝗺𝗮𝗻𝗱𝗮𝘁𝗼𝘀: mensajes inconscientes y no verbales que el niño percibe a través de la historia, las emociones y las dinámicas de su sistema familiar.
Y, por otro, los 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮𝗺𝗮𝗻𝗱𝗮𝘁𝗼𝘀 𝗼 𝗶𝗺𝗽𝘂𝗹𝘀𝗼𝗿𝗲𝘀: mensajes que sí escuchamos con palabras y que nos enseñan cómo debemos comportarnos para ser aceptados.
"𝗦𝗲́ 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘁𝗲."
"𝗦𝗲́ 𝗽𝗲𝗿𝗳𝗲𝗰𝘁𝗼."
"𝗗𝗮𝘁𝗲 𝗽𝗿𝗶𝘀𝗮."
"𝗘𝘀𝗳𝘂𝗲́𝗿𝘇𝗮𝘁𝗲."
"𝗖𝗼𝗺𝗽𝗹𝗮𝗰𝗲 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗺𝗮́𝘀."
Cuando estos mensajes se vuelven rígidos, dejan de ser una guía y se convierten en una exigencia interna.
Entonces ya no elegimos libremente.
Sentimos que 𝘁𝗲𝗻𝗲𝗺𝗼s que hacerlo así.
La buena noticia es que estos impulsores no son tu identidad.
Fueron estrategias que un día tuvieron sentido.
Al hacerlas conscientes, puedes agradecer la función que tuvieron y empezar a elegir desde un lugar más libre y conectado con tu presente.
💬 ¿𝗖𝗼𝗻 𝗰𝘂𝗮́𝗹 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗼𝘀 𝗰𝗶𝗻𝗰𝗼 𝗶𝗺𝗽𝘂𝗹𝘀𝗼𝗿𝗲𝘀 𝘁𝗲 𝗶𝗱𝗲𝗻𝘁𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝘀 𝗺𝗮́𝘀?
Te leo en los comentarios.