08/07/2026
Hoy no hay fútbol, pero sí traigo las notas de 8vos de final
Los octavos del Mundial nos dejaron de todo: polémicas absurdas, leyendas que pesan demasiado y rendimientos brutales. Como el tiempo vuela y la gente lee poco, te lo resumo directo y al grano. Estas son mis 10 notas meticulosas de la ronda.
0️⃣ El Cero absoluto: La FIFA y la vergonzosa llamada de Trump
Lo que pasó con la tarjeta de Balogun es una mancha histórica. Que la FIFA ceda a presiones políticas directas desde la Casa Blanca para retirar una sanción es una injerencia inaceptable. Al final, el tiro les salió por la culata: despertaron el orgullo de Bélgica y llenaron de pánico y nervios a un Estados Unidos que venía jugando bien, pero que terminó desmoronándose bajo un ambiente que nadie supo gestionar.
1️⃣ Nota 1: El nuevo fracaso de la Brasil de Ancelotti
Caer ante Noruega con apenas el 35% de posesión es un golpe durísimo para la pentacampeona. Faltó total control, la segunda mitad fue pésima y la dirección de campo de Carlo Ancelotti solo empeoró las cosas. Vinicius remó solo. En el área propia los centrales naufragaron ante Haaland y, para colmo, cuando en 2026 tu única carta de salvación final tiene que ser un Neymar que físicamente ya no puede hilar dos jugadas, es que el proceso de recambio fracasó por completo en estos tres años.
2️⃣ Nota 2: Portugal y el dilema de encajonar a Cristiano
Un mundial pobrísimo del conjunto luso. Roberto Martínez planteó un modelo de juego completamente incoherente con sus piezas. Si vas a poner a Cristiano Ronaldo de 9 a estas alturas de su carrera, tienes que estructurar el equipo para que viva en el punto de penalti. En cambio, Portugal replegó en exceso en los momentos clave, obligando a Cristiano a jugar lejísimos del área —donde ya no te aporta nada— y anulando por el camino el talento de Vitinha, Bruno Fernandes y João Neves. Salvo Diogo Costa y Nuno Mendes, decepción absoluta.
3️⃣ Nota 3: Colombia maniatada y sin dinamita
Colombia se quedó a medio camino por su alarmante falta de gol. James Rodríguez, en quien se confió ciegamente, no tuvo el impacto de la Copa América, y Luis Díaz se apagó por completo tras el debut. Hay que darle mérito a Suiza, que es experta en destruir el ritmo ajeno y hacerte jugar mal, pero a esta Colombia le faltó frescura, cambio de ritmo y un 9 de garantías que se asentara en el puesto. Un frenazo seco para una selección que prometía muchísimo más.
4️⃣ Nota 4: El colapso del "otro fútbol" en las selecciones africanas
El rendimiento general de las africanas fue competitivo, pero su talón de Aquiles volvió a ser el cierre de los partidos. Egipto ganaba 2-0 y terminó cayendo 3-2 ante Argentina en el 92' por pecar de alegre e ir a buscar el tercero en lugar de congelar el juego. Les falta ese "callo competitivo", el rigor defensivo en el área (sufren horrores con los centros laterales) y el dominio de las artimañas que manejan europeos o sudamericanos para amarrar resultados cuando las piernas ya no dan.
5️⃣ Nota 5: Un aprobado raspadísimo para Argentina
Un 5.0 que roza el suspenso. El partido ante Egipto fue lentísimo, sin desborde por fuera (cómo se extraña a Diario) y con una fragilidad preocupante en el retroceso defensivo. Los primeros 75 minutos de Leo Messi fueron muy flojos para sus estándares. La noche la salvó la lectura tardía de Scaloni metiendo a Lautaro para fijar centrales, lo que liberó metros a Julián y al propio Messi para inventar la remontada. Están en cuartos, pero el nivel actual ante bloques bajos genera muchísima alarma.
6️⃣ Nota 6: Francia sabe bajar al barro y ganar feo
A diferencia de otras grandes que colapsaron, Francia dio una muestra de madurez tremenda ante Paraguay. El partido era un dolor de muelas por el cerrojo asfixiante que plantó Gustavo Alfaro. Francia no se desesperó, no rifó balones al área y entendió que esa noche tocaba ponerse el overol y ganar sufriendo. La profundidad de su banquillo dictó sentencia: la entrada de Désiré Doué por izquierda fue un cañón que destrabó el encuentro. Saber ganar los partidos feos es lo que te hace campeón.
7️⃣ Nota 7: El colmillo de Ounahi y Jude Bellingham
Un notable alto para dos tipos que rescataron a sus países cuando peor la pasaban. Ni Marruecos dominaba a Canadá, ni Inglaterra a México, pero las individualidades rompen pizarras. Azzedine Ounahi frotó la lámpara con dos golpeos espectaculares y tendrá que liderar el mediocampo sin el lesionado Saibari. Por su parte, Bellingham destrozó el partido en dos minutos. Con total libertad para llegar desde segunda línea por detrás de Harry Kane, Jude demostró que es el mejor llegador del planeta.
8️⃣ Nota 8: La rebelión anímica de Bélgica
La gran sorpresa de la ronda. Vimos a una Bélgica con menos nombres rutilantes y menos estética que en años anteriores, pero con un orgullo y una agresividad nunca antes vistos. Rudy García tuvo la tremenda personalidad de sentar a Kevin De Bruyne y el equipo voló en lo físico y en lo mental con Raskin, De Ketelaere y Trossard. Venían con la sangre en el ojo tras el escándalo arbitral de Balogun y jugaron con un colmillo impresionante. Cuidado con los equipos que se sienten tocados por la injusticia.
9️⃣ Nota 9: Rodri Hernández, el jerarca del fútbol mundial
Exhibición antológica del mediocentro español ante Portugal. Rodri inclinó por completo la cancha a favor de España: robó, distribuyó, manejó los hilos y borró del mapa la medular portuguesa. Juega con una autoridad y una jerarquía que contagia un 10% extra de confianza a cada uno de sus compañeros. Si mantiene este nivel de Balón de Oro en los escenarios de ritmo alto que se vienen, España tiene licencia para soñar con todo.
🔟 Nota 10: El pacto histórico de Nyland y Haaland
Un diez compartido porque la hazaña de Noruega ante Brasil no se entiende sin ambos. Lo de Orjan Nyland bajo palos fue un trance místico: le sacó todo a Vinicius, a Matheus Cunha y desquició mentalmente a los delanteros brasileños. Y arriba, lo de Erling Haaland fue una salvajada utópica. Jugó literalmente contra el mundo: se devoró físicamente a Marquinhos y Gabriel Magalhaes, asistió a Odegaard y firmó un doblete brutal. Haaland ha encontrado en su selección la narrativa perfecta que no tiene en el City; está empeñado en mover el planeta él solo.