01/09/2026
Un edificio no se diseña pensando únicamente en que se vea bien. También tiene que estar preparado para lo que no sabemos cuándo va a ocurrir.
Los terremotos nos recuerdan algo que muchas veces olvidamos: el tiempo geológico no funciona a escala humana. Puede pasar un siglo entre grandes eventos y eso nos hace pensar que el riesgo desapareció.
Pero el riesgo sigue ahí.
Y en el mundo inmobiliario esto importa muchísimo. El tipo de suelo, la ubicación, el reglamento de construcción, la estructura del edificio y hasta la existencia de zonas seguras pueden hacer una enorme diferencia cuando ocurre un desastre.
Hoy incluso están surgiendo nuevas ideas, como cabinas o espacios de protección dentro de los edificios, que podrían servir frente a sismos, incendios, huracanes u otras situaciones de emergencia.
La pregunta para quienes construimos, compramos o invertimos en inmuebles es:
¿Estamos diseñando únicamente para que el edificio funcione o también para que las personas puedan sobrevivir cuando las cosas salen mal?
Ese también es parte del análisis inmobiliario.