19/12/2025
Durante todo este tiempo han sido testigos del crecimiento de Mariasana.
Desde que comenzó todo en la casa de mi amiga Michelle, después los bazares, luego la primera sucursal…
y más adelante, el restaurante.
Pero hoy no quiero hablar solo de lo bonito.
Hoy quiero hablar de mis errores y de por qué decidí cerrar el restaurante.
Cuando se dio la oportunidad de que Maríasana se convirtiera en restaurante, yo no la estaba buscando.
Simplemente llegó.
Y como emprendedora, cuando ves una oportunidad de crecer, de llegar a más personas…
la ilusión pesa mucho más que el miedo.
Así que decidí actuar con miedo y tomar el riesgo.
Y lo hice porque creía que ese era el siguiente paso para Mariasana.
Al inicio, todo iba bien.
Los números no estaban mal.
Pero tener un restaurante es profundamente agotador.
Abríamos de 7 de la mañana a 10 de la noche
y como dueña sentía la responsabilidad de estar ahí, de sostenerlo todo y más aún siendo los primeros meses de mudanza.
Llegó un punto en el que yo estaba a nada de colapsar.
mis respetos para quienes pueden con todo eso, pero yo decidí que esa no era la vida que quería tener y Después de mucho análisis, entendí que el rumbo que yo quiero para Mariasana no es un restaurante. O a menos no como lo estaba haciendo.
Cerrar no fue un capricho.
Fue una decisión tomada bajo circunstancias que me orillaron a elegir mi paz.
Ese lugar empezó a afectar mi tranquilidad por muchos motivos que hoy prefiero no mencionar,
pero cerrar me dio calma…
aunque también, siendo honesta, me dio miedo y agobio.
Porque se siente como empezar de cero, pero esta vez quiero hacer las cosas bien. hoy estoy enfocada en el nuevo rumbo de Maríasana.
✨ Nuestros waffles empaquetados.
✨ Mejorar su presentación.
✨ Llegar a más puntos de venta.
✨ Fortalecer la marca.
De corazón, gracias.
Gracias por el apoyo, por confiar,
y por elegir a Mariasana como su forma favorita de comer saludable 💛
No se queden en lugares que no los hacen felices, siempre elijan su paz.