03/06/2026
“Fuimos a México para el bautismo del hijo de Julio Chávez. Aquel viaje me supuso toda una revelación. Un día fuimos de excursión a las pirámides y se me acercó un niño pidiendo limosna. Los guías que me acompañaban me dijeron: «No, Mike, no le des dinero». Pero ¿cómo no hacerlo? Unos pocos cientos de dólares no significaban nada para mí, pero eran todo un mundo para él. Así que le di el dinero y se mostró agradecidísimo. Yo pensaba: Gua, qué buen chaval, y, al tocarle el cabello, noté que estaba duro como una roca. Daba la sensación de no habérselo lavado en años (...) A continuación nos dirigimos a Culiacán, donde me encontré a más chicos mendigando. Le compré ropa a uno de ellos y, en un abrir y cerrar de ojos, trajo a tres amigos, a los que se sumaron veinte primos, todos ellos reclamándome ropa. Me gustó el gesto del chico, que no buscara sólo su provecho, sino que llamara a sus amigos y familiares. Cada vez que aparecían de nuevo, yo les compraba algo”
“Esos chavales nunca habían salido de Culiacán y yo los vestí y pasamos un rato juntos. Quien no se hubiera gastado dinero en ellos tenía garantizado el billete al in****no. Cuando llegó la hora de marcharme, estaba rodeado de cincuenta niños bien vestidos. Antes de visitar México, llevaba una pesada carga sobre los hombros. Jamás había conocido a nadie más pobre que yo. No podía imaginarme a nadie siendo más pobre de lo que yo había sido. La pobreza que vi ahí me dejó sin palabras. De hecho, aquella gente me dio rabia porque, al ser más pobre que yo, me impedía seguir sintiendo lástima de mí mismo. La vergüenza que me provocaba ser pobre había sido el factor más determinante de mi éxito. Esa vergüenza me causó más daño que cualquier otra cosa en la vida. Muchos de mis problemas tenían su raíz en pensar que se me debían muchas cosas por haber crecido en la miseria",
Mike Tyson en su libro ‘Toda la Verdad’ sobre la pobreza que de encontró en los niños mexicanos.
La anécdota data, de acuerdo al Iron Mike, de octubre de 1988.