16/08/2025
**“Ya no quiero ir a Taekwondo”**
Una frase que muchos padres escuchan justo después de las vacaciones de verano.
Durante esas semanas de descanso, los niños se liberan de su rutina: no hay escuela, las responsabilidades disminuyen, duermen más, pasan tiempo con la familia, juegan más y experimentan una libertad que, aunque placentera, puede hacer que ciertas actividades —como el taekwondo— se vean como una “carga” al regresar.
Sin embargo, esto no significa que debas permitir que abandonen la práctica.
Igual que cuando un niño dice que no quiere volver a la escuela, no deberías tomarlo como una decisión definitiva. Es una respuesta emocional pasajera. Lo mismo ocurre con el taekwondo.
Como padre o madre, tu rol no es eliminar todo lo que les incomode, sino enseñarles a ser constantes, a honrar sus compromisos y a entender que no todo en la vida consiste en hacer solo lo que se quiere en el momento.
El taekwondo no es una actividad cualquiera. No es un pasatiempo que se deja y se retoma a voluntad. Es una disciplina que forja el carácter, fortalece la mente y construye seguridad, respeto y valores.
Los niños que aprenden a superar esa resistencia momentánea después del verano regresan más enfocados, más fuertes y con una mayor madurez emocional. Cada entrenamiento al que regresan, a pesar de no tener “ganas”, es una victoria silenciosa que les marcará para toda la vida.
**Mi recomendación es simple:**
Sé comprensivo, pero firme. Explícales que esos sentimientos son normales, pero que no por eso deben abandonar lo que es importante. Recuérdales lo lejos que han llegado, lo que han aprendido y lo que han logrado.
Si necesitas apoyo, habla con su Sabonim o instructor. Estamos aquí para ayudarte a que tu hijo no solo regrese, sino que avance con más fuerza.
No lo lleves al taekwondo solo cuando tenga ganas. Llévalo para que aprenda a ser fuerte incluso cuando no las tenga. Ahí es donde comienza el verdadero camino marcial.