Extasis: un estado de plenitud máxima, una experiencia de unidad que nos permite estar presentes en el momento. La danza comienza cuando conectamos con nuestro cuerpo y nuestra respiración, encontramos nuestras raíces y atravesamos emociones. Sentimos como nuestro poder asciende desde nuestro centro, desciende desde nuestras visiones y el amor y la compasión se expanden. Nos unimos al ritmo, senti
mos la vibración de la respiración y emerge el sonido que se convierte en música… Imágenes brotan desde el alma que nos permiten ver la belleza en todo y todos. Dejamos que la intuición nos guíe hasta llegar a una conexión divina. Una vez que tu corazón se abre y el cuerpo se libera, el canal de la creatividad se abre. El cuerpo se convierte en el vehículo para alcanzar la expresión del alma y así llegar al éxtasis. El baile es sanador por naturaleza, alineando cuerpo, mente y alma. La unión con uno mismo, con los demás y con el todo, aleja al ego y a los
miedos hasta que desaparecen. La danza te da permiso de descubrir quien eres tu realmente, de moverte como tu cuerpo quiera y de perderte en lo increíble que son tus manos, tus rodillas, tus caderas, tus pies… y cada parte de ti
En esta práctica no existe el bien ni el mal, no hay que impresionar a nadie. No se necesita experiencia alguna, solo las ganas de bailar y disfrutar.