23/07/2026
“Mamá papá, ya no quiero ir a taekwondo… quiero jugar fútbol.”
Y la verdad…
Después de un Mundial, pasamos semanas viendo partidos, goles, comerciales, entrevistas, videos en TikTok, niños con playeras de sus selecciones favoritas y conversaciones de fútbol por todos lados.
Es normal que despierte curiosidad.
Pero justo aquí comienza el verdadero trabajo de los padres.
Antes de cambiar de deporte, vale la pena hacerse una pregunta:
¿A mi hijo realmente le gusta el fútbol… o simplemente está viviendo la emoción del momento?
No hay absolutamente nada malo con el fútbol. Es uno de los deportes más hermosos y apasionantes del mundo. Si un niño lo practica por diversión o como complemento de otra disciplina, puede ser una gran experiencia.
Sin embargo, como padres debemos preguntarnos algo más importante:
¿Qué queremos que el deporte deje en nuestros hijos?
Porque elegir un deporte no solo es elegir una actividad para las tardes.
Es elegir el tipo de formación que recibirán durante años.
El fútbol siempre estará presente: en la televisión, en la escuela, en las calles, con los amigos y en el trabajo.
Y claro que todos hemos imaginado, aunque sea por un momento, que nuestro hijo podría ser el próximo Messi.
Soñar no tiene nada de malo.
Pero más allá del sueño, conviene preguntarnos qué herramientas queremos darle para la vida.
¿Buscamos únicamente que juegue un deporte popular?
¿O buscamos una formación integral, donde aprenda disciplina, respeto, autocontrol, perseverancia, confianza en sí mismo y hasta defensa personal?
Al final, no se trata de decidir entre fútbol o taekwondo.
Se trata de elegir conscientemente qué tipo de persona queremos ayudar a formar.
Porque las modas pasan.
Los valores y el carácter permanecen toda la vida.