19/05/2026
HABILIDADES MOTRICES DE MANIPULACIÓN EN EL FÚTBOL
Esta habilidad motriz implica la interacción directa con el balón utilizando principalmente los pies. Este dominio motriz exige una elevada coordinación entre la percepción visual y la ejecución del movimiento, lo que se conoce como coordinación óculo – podal (ojo pie) o visomotora.
El objetivo central durante la etapa infantil es desarrollar una competencia motriz que permita al niño, por un lado, ampliar su repertorio de aprendizajes motores y, por otro, la resolución de problemas ante situaciones de juego imprevistas en la complejidad lúdica del fútbol. Para lograrlo, debe priorizarse la enseñanza de aquellas destrezas que representen un verdadero desafío motor, ya que son las que generan aprendizaje significativo.
Por tanto, para mejorar las habilidades manipulativas, el entrenador debe diseñar una amplia gama de experiencias lúdicas que favorezcan el dominio progresivo del balón. Es fundamental estructurar los escenarios de juego respetando el principio de progresión: de menor a mayor complejidad. Este enfoque evita la frustración, asegura experiencias de éxito y consolida una base sólida de conocimientos técnico-tácticos sobre la que se construirán aprendizajes posteriores.
🟡Entre los 6 y 8 años:
Comienza la construcción de los mecanismos básicos de manipulación. En esta fase se inicia la coordinación de los segmentos inferiores, lo que permite que el niño se familiarice con el balón a través de acciones como conducir, golpear, patear y driblar.
🟡Entre los 8 y 10 años:
Se construye la forma correcta de los gestos motores. Además, el desarrollo de la motricidad fina favorece un control más preciso del balón, especialmente en acciones como el pase corto, la recepción orientada, fintar, interceptar y el regate en espacio reducido.
🟡A partir de los 10 y hasta los 12 años:
Se consolidan los patrones y gestos técnicos deportivos de forma progresiva y se produce un incremento significativo de las capacidades físicas, en particular de la fuerza. Este desarrollo físico, unido a una mayor coordinación específica, permite una ejecución técnica más eficaz y una notable mejora en la precisión, el control y el dominio de las habilidades técnicas propias del fútbol.
Los fundamentos técnicos del fútbol son movimientos que realiza el niño jugador cuando conduce la pelota con la parte interna, externa y empeine del pie, cuando realiza controles orientados, variedad de carreras y cambios de dirección con pelota, los diversos tipos de pases, el driblin, el remate con los diversos segmentos del cuerpo, en especial los pies, la recepción con los diversos segmentos del cuerpo, entre ellos la recepción de la pelota con el pecho, muslo, empeine y la parte interna del pie.
Todas estas destrezas manipulativas forman parte del desarrollo psicomotor del niño. El desarrollo psicomotor del niño constituye el pilar fundamental sobre el que se construyen las habilidades motrices específicas del fútbol. Durante la infancia, la maduración neurológica, el crecimiento físico y las experiencias motrices previas determinan la capacidad del niño para ejecutar acciones técnicas.
La enseñanza en el fútbol infantil se basa en organizar tareas que integren la maduración cognitiva, socio-afectiva emocional y motriz que le garanticen a los niños que adquiera un amplio repertorio de patrones motores que posteriormente se especializarán en gestos técnicos tácticos propios del fútbol.
Omar Hernández - Fútbol Base