03/10/2018
Cada que me quejo sobre algo o alguien, cada que culpo algo externo de mi, y lo señaló como responsable de cómo me siento o de lo que me pasa, cada que quiero que el comportamiento de otra persona cambie, o que no dejo de pensar en ciertas circunstancias que me tienen atorado, he caído en la trampa de la víctima.
No nos hacemos responsables de la energía que estamos emitiendo y entonces creemos que al arreglarse todo lo que 'nos molesta' de allá afuera, es que entonces podemos sentirnos bien o encontrar la felicidad.
Esto es adicción por el control y no hay algo más frustrante que permanecer en éste estado.
No podemos controlar lo que sucede alrededor, ni la respuesta de las personas porque todo eso es un efecto de algún aspecto interior.
Cuando yo asumo mi responsabilidad acerca de lo que estoy vibrando/pensando, entonces hago un esfuerzo por dejar de prestar atención a todo aquello que percibo como equivocado, malo, frustrante, desesperante o perturbante, y elijo cambiar el foco de mi atención hacia algo bonito, placentero, hermoso y que rebose de felicidad o quietud.
Cuando este esfuerzo se siente demasiado fuerte, sólo me concentro entonces en la firme intencion de buscar un pensamiento que se sienta mejor. Abrazar a una mascota o contemplar una flor o un pájaro puede ayudar bastante.
Cada cosa que nos molesta tiene un indicador de irritabilidad interior. Estamos irritables cuando dependemos de circunstancias externas para ser felices. Esto nos vuelve condicionales. Y nunca estaremos en paz bajo estas circunstancias porque nos vuelven dependientes de que una situación permanezca como está, o tenga que cambiar para nosotros estar bien.
Personas deprimidas, podrían encontrar alivio en pensamientos de enojo porque es una energía que les devuelve algo de sensación de control; sin embargo deben tener el suficiente cuidado para no estancarse ahí, y así podrán escalar hacia la frustración y posteriormente a la aceptación, que sentirán como una especie de 'alivio'.
Si deciden rendirse al momento presente confiando en un poder superior a través de su interior, podrán hacer un salto cuántico a estados de paz y alegría, pero si permanecen escalando lentamente también se sentirán mejor, porque de la aceptación viene la esperanza y es ahí donde ya empieza todo a verse diferente a través de la llegada del optimismo, la fe en la vida y el amor.
Si elegimos estar conscientes de la energía que emitimos y nos enfocamos en aspectos positivos de la vida, o sentimos amor incondicional por nosotros, estaremos emanando una frecuencia lo bastante elevada como para que nuestro alrededor empiece a reflejarlo. Recordemos que todo es 'nosotros', y la vida responde a la esencia de aquello que sentimos a través de nuestros pensamientos; sean éstos nocivos o de bienestar.
Si resides en un estado de quietud interior, eres imperturbable porque has accedido a tu propio poder y sientes amor incondicional por todas las cosas. Pues sabes que en todos los demás y en todas las cosas hay un tú, y donde hay un tú, está también la esencia divina que llamamos Dios. Entonces, sólo puedes sentir gratitud por todos los momentos que forman el divino Presente. - 4462ht 💋
❤️Much love😇😘