31/08/2026
En memoria de Omar Torres Hernández .
"Hoy el dojang guarda un minuto de silencio, pero la huella de Omar Torres Hernández se queda grabada en cada marea de este espacio.
Tener a Omar como alumno fue un honor. Entrenar a alguien no es solo enseñarle a golpear o defenderse; es compartir valores, ver el esfuerzo en cada repetición, la caída y la forma en que se vuelve a levantar. Omar demostró en la práctica el verdadero espíritu marcial: entrega, respeto y una firme voluntad.
Como instructor, hay marcas que no se borran jamás, y el recuerdo de su dedicación es una de ellas. Omar no solo fue un estudiante; fue parte de esta familia marcial. Aunque hoy físicamente ya no viste la cinta ni pisa la marcialidad del tatami, su energía y su legado se quedan en cada saludo, en cada técnica y en el corazón de quienes tuvimos el privilegio de guiarlo y entrenar a su lado.
Descanse en paz, guerrero. Tu combate en este plano ha terminado, pero tu recuerdo sigue de pie en nuestro dojang."