30/04/2026
Análisis de las láminas 29 a la 32 del Códice Borgia
Continuando con el estudio del Códice Borgia, nos enfocaremos en las láminas 29 a la 32. Como hemos mencionado anteriormente, esta sección central consta de 18 láminas (de la 29 a la 46). Un dato curioso es que el facsímil más antiguo que se conoce —aunque su paradero actual es un misterio— es el de Ramón Rodríguez Arangoiti de 1856; lo sabemos gracias a una glosa presente en el propio documento.
De estas 18 láminas, diez se encuentran en el recto (frente) y ocho en el verso (vuelta). Es la única sección del códice que no puede verse completa de una sola vez, pues es necesario girar el manuscrito. En estas cuatro láminas destacan los llamados "dioses marco" y "dioses barra", denominados así por su morfología. Asimismo, resalta la presencia de objetos con rostro (cuchillos, corazones, ollas, banderas) y elementos de Yohualli Ehécatl (noche y viento/neblina). Se cree que estas escenas narran el paso de Venus o el Sol por el inframundo.
Lámina 29: La creación etérea
Esta lámina representa la creación en un plano espiritual o etéreo. La escena está encuadrada por un dios marco masculino y decapitado. La iconografía de su cuello "arrugado" evoca a deidades como Coyolxauhqui. De su torso emana un corazón con rostro. El cuerpo de este numen-marco está compuesto por tres franjas: una exterior de Yohualli Ehécatl, una interna de sangre y una central de Malinalli.
En el centro impera el caos primordial. Frente a una mancha oscura vemos una olla con rostro y, debajo, una entidad femenina similar a los "dioses barra" con banderas en la cabeza. Dos figuras femeninas se introducen en la olla (solo se aprecian sus piernas). Sobre el recipiente flota un cúmulo negro de Yohualli Ehécatl, identificable por los remolinos que indican movimiento y los ojos estelares. De esta mancha nacen serpientes de las cuales surgen los Ehecatontin (seres del viento) con los colores de los cuatro rumbos. En la base, dos serpientes forman el signo Ollin (movimiento). Finalmente, ocho banderas blancas con rostro flanquean al dios marco, ahora en forma completa, quien es atado por dos arañas con el lazo del sacrificio.
Lámina 30: La materialización y el tiempo
Aquí el caos se ordena en el plano físico. El dios marco (en este caso una entidad femenina) también aparece decapitado y con un corazón con rostro. Su cuerpo cambia el elemento central: en lugar de Malinalli, presenta un costillar, símbolo asociado a la tierra y la materia.
El motivo principal es un Sol naciente, aún débil, rodeado de ojos estelares y con el signo Ollin en su interior. Alrededor del Sol aparecen los tonales (signos de los días), indicando la creación del tiempo. El primer grupo de signos vigentes (Cipactli, Miquiztli, Ozomatli y Cozcacuauhtli) es punzado por cuatro entidades en las esquinas, lo cual simboliza el inicio del flujo temporal. Estas figuras cargan los cuatro pilares o árboles que sostienen el universo. En resumen, esta lámina muestra el ordenamiento del cosmos y el nacimiento del Sol y el tiempo.
Lámina 31: El arriba y el abajo
Esta lámina se divide en dos secciones que representan la creación de los planos celeste y terrestre/inframundo.
1. Plano Celeste: Enmarcado por una deidad masculina cuyo cuerpo contiene a Venus vespertino. En las esquinas vemos el segundo grupo de tonales (Ehécatl, Mazatl, Malinalli y Ollin). En el centro, una deidad parturienta da a luz a tres entidades con rasgos de guerrero. A la izquierda, dos figuras femeninas presentan a dos personajes masculinos vinculados al fuego (con peinados ígneos) envueltos en mantas, creando así los bultos sagrados prototípicos. A la derecha, dos mujeres (una descarnada) bañan a guerreros con aguas del inframundo.
2. Plano del Inframundo: El dios marco tiene un cuerpo de sangre por donde corre Venus matutino. Los tonales corresponden al cuarto grupo (Cuetzpallin, Atl, Ocelotl y Quiahuitl). Aquí, la parturienta da a luz a un guerrero desde su ombligo. A la izquierda, entidades vinculadas a Mictecacíhuatl presentan seres telúricos de donde brota el maíz. A la derecha, el guerrero es bañado para su posterior sacrificio, cerrando el ciclo: la energía guerrera se sacrifica para generar el sustento (maíz).
Lámina 32: El nacimiento de los dioses creadores
Finalmente, esta lámina muestra el origen de las deidades regentes. De la "tierra decapitada" nacen Tezcatlipoca (de cuchillos en la cabeza) y Quetzalcóatl (de un cuchillo en el pecho).
El espacio está delimitado por pedernales y saturado de Yohualli Ehécatl. En el centro se observan personajes decapitados, reforzando la idea del sacrificio como motor creativo. En las cuatro esquinas aparecen los cuatro Tezcatlipocas (rojo, negro, blanco y azul). En los ejes verticales (arriba y abajo) se encuentra el numen Itztli (el cuchillo de obsidiana), mientras que en los laterales aparecen guerreros con yelmos de águila.
Información extraída de una clase impartida por el Doctor Arturo Viezca, son 3 videos vale la pena verlos, comparto link del primero
https://youtu.be/3SGWkCkR8Ac?si=xWxXkJl3GHTSEr0A